Comunidad

La tensión social por las obras en Playa Cocinas, en Punta de Mita, no cedió tras la reunión sostenida entre autoridades, representantes de la empresa desarrolladora y pobladores de la zona. Al no alcanzarse un acuerdo para detener de inmediato los trabajos, habitantes de Punta de Mita e Higuera Blanca confirmaron que mantendrán el bloqueo a la carretera federal 200, previsto para la mañana de este lunes 27 de abril.

 

De acuerdo con las convocatorias difundidas por vecinos y colectivos, la concentración iniciará desde las 5:00 de la mañana en la plaza pública de Emiliano Zapata, en Punta de Mita, para posteriormente avanzar hacia el cierre carretero. El bloqueo es planteado como una medida de presión ante las obras que se realizan en Playa Cocinas, donde pobladores denuncian afectaciones al litoral, riesgo ambiental y posible restricción futura al acceso público a la playa. Medios locales han reportado que la protesta está vinculada al rechazo a un muro de piedra y a trabajos en la zona costera.

 

Durante el encuentro, el presidente municipal de Bahía de Banderas, Héctor Santana, acudió al diálogo con los inconformes y, según asistentes, expresó que si de él dependiera pararía la obra; sin embargo, también señaló que la decisión no está en sus manos por tratarse de permisos y competencias federales. Como salida, el alcalde informó sobre una nueva mesa de diálogo programada para este lunes, aunque esa propuesta no fue suficiente para desactivar la inconformidad.

 

Los pobladores fueron claros en su postura: si la maquinaria no se detenía de inmediato, procederían con el bloqueo. Tras la reunión, vecinos afirmaron que la malla verde colocada en la zona fue retirada, pero que los trabajos continúan, lo que interpretaron como una señal de que no existe una suspensión real de la obra. También reportaron la presencia de agentes federales en la playa durante este domingo, sin que hasta el momento se haya informado públicamente cuál fue su labor o si realizaron alguna inspección formal.

 

El conflicto ha escalado en los últimos días porque los habitantes sostienen que no se ha transparentado de manera suficiente el alcance del proyecto, los permisos, la delimitación de la Zona Federal Marítimo Terrestre ni las medidas para garantizar el libre acceso a la playa. La Ley General de Bienes Nacionales establece que la ZOFEMAT comprende, cuando hay playa, una franja de 20 metros de tierra firme contigua al litoral, y que las playas son bienes de uso común; por ello, la comunidad exige claridad sobre si la obra invade o afecta esa franja.

 

El antecedente inmediato también alimenta la desconfianza. De acuerdo con reportes periodísticos, la obra habría sido clausurada previamente por PROFEPA en 2025, pero la empresa logró reanudarla mediante recursos legales. Los inconformes temen que el muro modifique la dinámica natural de la playa, afecte zonas de anidación de tortugas y termine por reducir el acceso comunitario al mar, como aseguran que ha ocurrido en otras zonas costeras de alto valor turístico.

 

La carretera federal 200 es una de las vías más importantes para la movilidad entre Bahía de Banderas y Puerto Vallarta, por lo que un cierre desde temprana hora podría generar afectaciones a trabajadores, transporte público, turistas, comercios y servicios de emergencia. Aun así, los pobladores sostienen que el bloqueo no es improvisado, sino una respuesta ante lo que consideran falta de acuerdos efectivos y avance de la obra mientras se posponen las explicaciones.

 

Hasta ahora, el punto central sigue sin resolverse: la comunidad exige que se detenga la maquinaria antes de cualquier nueva mesa de diálogo; las autoridades, en cambio, proponen continuar la ruta institucional para revisar permisos y escuchar a las partes. En medio de esa diferencia, el lunes se perfila como un día clave para el conflicto de Playa Cocinas, con una reunión anunciada por las autoridades y, al mismo tiempo, una protesta carretera que los pobladores aseguran que sigue en pie.