Inicia Pavel Jarero destapes a la gubernatura nombrándose a él
El ambiente político en Nayarit ha dado un giro inesperado y prematuro. El senador Pavel Jarero se convirtió de manera oficial en el primer cuadro de la denominada “Cuarta Transformación” en admitir públicamente su intención de contender por la gubernatura del estado en el proceso electoral de 2027.
Durante una reciente rueda de prensa, al ser cuestionado sobre sus planes a futuro, y particularmente por su opinión por la contienda a la gubernatura, el legislador morenista rompió con las formas tradicionales de la política y habló con total apertura sobre el panorama sucesorio.
“Si es mujer, va Geraldine (Ponce); y si es hombre, va Pavel”, sentenció Jarero, mostrando una postura clara y, al mismo tiempo, brindando un ahora abierto respaldo público a la actual alcaldesa de Tepic, Geraldine Ponce.
Aunque todavía resta poco más de un año para el inicio formal del proceso, las declaraciones de Jarero han comenzado a agitar las aguas en un tablero donde otros nombres ya figuran, aunque sin la confirmación frontal que el senador ha dado.
Entre las figuras que suenan con fuerza en los pasillos políticos y encuestas locales se encuentran Héctor Santana, actual alcalde de Bahía de Banderas y quien siempre que aborda el tema lo hace evadiendo confinar sus aspiraciones y diciendo que “aún no llegan los tiempos”, sin embargo, ya está organizando eventos en otros municipios.
Asímismo, Jasmin Bugarín, diputada federal del Partido Verde y quien ha proyectado su imagen a través del trabajo legislativo, sin admitir públicamente las aspiraciones a la gubernatura.
Y la propia Geraldine Ponce, quien, además del respaldo de Jarero, mantiene una presencia constante en la capital al ser su alcaldesa y se promueve aunque tampoco ha dicho las palabras mágicas: “quiero ser gobernadora”.
Otras voces en la política estatal señalan que, si bien existen otros perfiles como el de Fugio Ortíz, del Partido del Trabajo (PT), o Elizabeth Blanco, dirigente morenista estatal, estos no parecen contar actualmente con la estructura o la fuerza necesaria para competir al nivel de los punteros de Morena.
El “destape” de Jarero no solo marca el inicio de una carrera interna que se vaticina álgida, sino que pone a prueba la unidad del movimiento en Nayarit, obligando a los demás aspirantes a definir sus posturas en un escenario cada día se siente más explícitamente competido.
