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Se pone a Nayarit sobre el tablero para el Verde a cambio de reforma electoral

Las recientes negociaciones de alto nivel en la Ciudad de México podrían estar dibujando un nuevo mapa político para Nayarit, pues según trasciende en círculos oficiales, las reuniones sostenidas en la Secretaría de Gobernación en enero de 2026 no solo buscaron consolidar la Reforma Electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, sino que establecieron las bases para la sucesión gubernamental de 2027.

En este escenario de acuerdos políticos de fondo, la gobernabilidad legislativa parece haber encontrado una moneda de cambio en la distribución de candidaturas estatales, donde Morena conservaría la mayoría de las gubernaturas pero cedería plazas estratégicas a sus aliados para garantizar el respaldo incondicional del PT y el PVEM a las iniciativas federales.

Bajo esta lógica de coalición y beneficios mutuos, Nayarit se perfila como una de las dos prioridades cedidas al Partido Verde Ecologista, apuntando a que la abanderada de la alianza sea la senadora Jasmin Bugarin, quien ha sido perfilada en la mesa de negociación por contar con una amplia trayectoria política y una sólida base social construida a través del trabajo territorial.

Esta reconfiguración se habría sellado tras los encuentros que las dirigencias nacionales sostuvieron con la secretaria Rosa Icela Rodríguez; primero el Partido del Trabajo el 16 de enero y posteriormente el Partido Verde el 20 de enero, fechas en las que se ratificó el acompañamiento al proceso legislativo de la reforma a cambio de definiciones claras en el mapa electoral.

De consolidarse este pacto gestado en Bucareli, Nayarit experimentaría un cambio significativo en su conducción política rumbo al 2027, pasando a ser un bastión del ecologismo dentro de la Cuarta Transformación, en una operación que los analistas califican como un “ganar-ganar” donde la alianza se fortalece mediante el pragmatismo de ceder espacios locales para asegurar el avance del proyecto nacional.

Así, el futuro político del estado parece estar intrínsecamente ligado al éxito de la reforma electoral federal, colocando a la senadora Bugarin en el centro de una estrategia que busca mantener la unidad de la coalición mediante el reparto equitativo de poder.