Entrega de puente Amado Nervo se pospone hasta diciembre o enero
La estructura principal del Puente Amado Nervo, que unirá directamente a Puerto Vallarta, Jalisco, con Bahía de Banderas, Nayarit, se encuentra prácticamente en su etapa final: la plancha de concreto ya permite recorrer físicamente el cruce sobre el río Ameca y la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) reportó oficialmente un avance general de 80 por ciento desde finales de junio. Sin embargo, el gran problema ya no parece estar sobre el río, sino en las vialidades que deben recibir sus seis carriles, particularmente del lado de Puerto Vallarta.
La SICT informó el 23 de junio que ya estaban concluidas la infraestructura, subestructura y superestructura del puente y que los trabajos pendientes se concentraban principalmente en guarniciones, parapetos y vialidades de acceso. Es decir, la parte más compleja de la estructura quedó atrás y lo que resta son acabados, protecciones, iluminación, señalización y la integración definitiva de los accesos. En ese momento, la Federación todavía manejaba como objetivo concluir la modernización durante julio.
El proyecto representa una inversión federal actualizada de 930 millones de pesos. Comprende aproximadamente 800 metros de estructura principal sobre el río Ameca y 1.22 kilómetros adicionales de vialidades de acceso, para superar los dos kilómetros de intervención. Tendrá tres carriles por sentido y está diseñado para reducir hasta 25 minutos los tiempos de traslado entre Puerto Vallarta y Bahía de Banderas, beneficiando a cerca de medio millón de habitantes de la zona metropolitana.
La dimensión del proyecto explica también por qué una apertura parcial no resulta sencilla. Desde su presentación se concibió como una vialidad de seis carriles, vinculada con avenida Federación y con las carreteras que distribuyen el tráfico hacia Puerto Vallarta y Bahía de Banderas. La estimación federal es que pueda recibir alrededor de 21 mil vehículos diarios, por lo que abrir el puente sin que sus avenidas alimentadoras estén listas podría simplemente trasladar el congestionamiento de un punto a otro.
Y ahí aparece actualmente el principal riesgo para el calendario: cada estado avanza a un ritmo diferente en sus conexiones.
Del lado de Bahía de Banderas, el Gobierno de Nayarit emprendió la adecuación de avenida Federación para recibir los seis carriles del nuevo puente. La vialidad se amplía de cuatro a seis carriles y los trabajos contemplan terracerías, ciclovía, iluminación y rehabilitación de la infraestructura existente, con una inversión reportada de 12.7 millones de pesos para estas obras complementarias.
Durante junio ya eran visibles los trabajos para agregar un carril adicional por sentido y reinstalar estructuras de alumbrado público. La intención manifestada en Bahía de Banderas ha sido que avenida Federación esté en condiciones de recibir el tráfico en cuanto la Federación autorice la apertura del puente.
En Puerto Vallarta el panorama es más complicado. El Gobierno de Jalisco trabaja en la prolongación y ampliación de avenida Federación para enlazar el puente con la carretera estatal 544, en la zona de Ixtapa, mediante aproximadamente 1.3 kilómetros de vialidad. La inversión estatal fue anunciada inicialmente en alrededor de 160 millones de pesos, aunque al arranque del proyecto el gobernador Pablo Lemus había hablado de hasta 190 millones para las obras de conectividad vinculadas al puente.
La SIOP de Jalisco informó a mediados de julio un avance oficial cercano al 70 por ciento en ese tramo. Las redes hidrosanitarias, de acuerdo con la dependencia, ya se encuentran terminadas y actualmente se trabaja en losas de rodamiento, banquetas, guarniciones y ciclovía. Las lluvias, sin embargo, han comenzado a complicar el ritmo de algunos trabajos.
Ese 70 por ciento oficial no elimina el problema de fondo: el puente puede quedar físicamente listo antes de contar con todo el sistema vial que necesita para funcionar correctamente. Desde abril ya se advertía que todavía faltaba completar alrededor de un kilómetro de avenida Federación entre Verde Vallarta y el nuevo cruce, y que el arranque de estas obras había ocurrido mucho después que la construcción federal.
Además, la conexión no termina simplemente al tocar la carretera 544. El proyecto metropolitano depende también de la continuidad hacia avenida México y otras vialidades de Puerto Vallarta, precisamente para distribuir los miles de vehículos que llegarán diariamente desde Nayarit. El propio Ayuntamiento había señalado que avenida México sería una de las principales rutas de salida y que se contemplaba su ampliación a cuatro carriles hacia Las Mojoneras, además de otras intervenciones pluviales y viales en la zona.
Por ello, aunque técnicamente el puente ya luce muy avanzado y su plancha puede recorrerse prácticamente de un extremo al otro, la expectativa de una apertura inmediata en julio se ha ido desvaneciendo. A principios de este mes todavía no existía una fecha oficial para abrirlo al tráfico y se reconocía que las obras de los accesos mantenían cerrado el paso vehicular.
El calendario ha cambiado varias veces. Cuando Claudia Sheinbaum y la SICT anunciaron formalmente el proyecto en julio de 2025, la fecha contractual planteada era noviembre de 2026. El acelerado avance de la estructura permitió después hablar de una conclusión adelantada durante julio de este año. Ahora, al observar el estado de los accesos y las obras complementarias, vuelve a cobrar fuerza la posibilidad de que la apertura se desplace hacia los últimos meses de 2026.
De mantenerse complicaciones por lluvias, acabados, conexiones o coordinación entre gobiernos, diciembre aparece como un escenario cada vez más razonable, sin que pueda descartarse que la inauguración formal se mueva incluso a enero o febrero de 2027. Por ahora, sin embargo, no existe un anuncio federal que confirme oficialmente esas nuevas fechas; se trata de una proyección basada en el estado de las obras pendientes y en que la SICT todavía no ha establecido públicamente un día definitivo de apertura.
También existe la expectativa de que la presidenta Claudia Sheinbaum encabece la inauguración, debido a que fue su administración la que puso en marcha el proyecto federal y a la relevancia regional de la obra, aunque hasta este momento tampoco se ha difundido una agenda presidencial confirmada para ese acto.
Mientras tanto, la plancha ya construida ha generado una situación peculiar. Habitantes de la zona han comenzado a preguntar si podría permitirse utilizar el cruce provisionalmente, sobre todo en situaciones de emergencia o cuando las lluvias dificultan los pasos tradicionales sobre el río Ameca. También se han reportado casos de motociclistas que han logrado atravesar por la estructura en construcción. Esto no significa que el puente se encuentre oficialmente abierto: continúa siendo una zona de obra y no existe una autorización general para la circulación pública.
La diferencia es importante. Que físicamente pueda atravesarse no significa que ya existan condiciones de seguridad, señalización, iluminación y operación para liberar miles de vehículos diariamente. El proyecto contempla además espacios para ciclistas y peatones, así como parapetos y otros elementos de protección que deben quedar concluidos antes de una apertura formal.
La paradoja del Puente Amado Nervo es entonces cada vez más evidente: la gran estructura que durante años parecía ser la parte más difícil ya está prácticamente construida, pero ahora las avenidas que deben conectarla amenazan con convertirse en el verdadero cuello de botella.
En Bahía de Banderas las obras de conexión avanzan para recibir los seis carriles; en Puerto Vallarta existe progreso oficial, pero todavía queda trabajo importante para garantizar una salida adecuada hacia Ixtapa, la 544, Federación y posteriormente avenida México.
Así, la pregunta ya no es únicamente cuándo terminarán de poner los últimos parapetos o postes de iluminación sobre el puente. La pregunta es cuándo Puerto Vallarta tendrá realmente lista la infraestructura para recibirlo.
Porque inaugurar una obra de 930 millones de pesos, seis carriles y capacidad para más de 20 mil vehículos diarios sin tener completamente resueltas las vialidades de llegada sería estrenar un enorme puente para desembocar en un nuevo embudo. Y ese riesgo es precisamente el que puede terminar llevando una obra que hace semanas parecía lista para julio hasta diciembre de 2026 o, en el escenario más lento, a los primeros meses de 2027.
