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Puente Amado Nervo está listo, pero aún no abrirá


 El nuevo Puente Amado Nervo, la obra de la década y que promete convertirse en la segunda gran conexión vehicular entre Puerto Vallarta y Bahía de Banderas, se encuentra prácticamente terminada en su estructura principal; sin embargo, todo apunta a que los automovilistas tendrán que seguir soportando durante algunas semanas más el congestionamiento de la carretera federal 200 de los puentes sobre el Ameca antes de poder utilizarlo, por varios meses más. 

La infraestructura que cruza el río Ameca es una de las obras carreteras más importantes construidas recientemente en la región. La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) reporta una inversión aproximada de 930 millones de pesos, una estructura principal de 800 metros sobre el río y 1.22 kilómetros adicionales de accesos, para superar en conjunto los dos kilómetros. La configuración final contempla seis carriles, tres por sentido, y está diseñada para recibir aproximadamente 20 mil a 21 mil vehículos diariamente.

El puente está formado por 20 claros de 40 metros y su construcción requirió 126 pilotes de 1.5 metros de diámetro, 160 trabes y miles de toneladas de acero y concreto. Su importancia no solamente está en cruzar el Ameca: permitirá conectar la carretera federal 200 con la carretera estatal 544 y crear una nueva ruta entre Bahía de Banderas, Ixtapa y Puerto Vallarta. La estimación federal es que podría ahorrar hasta 25 minutos de traslado y beneficiar a cerca de medio millón de habitantes.

Desde junio, la propia SICT había informado que la infraestructura, subestructura y superestructura estaban concluidas y que los trabajos pendientes se concentraban principalmente en guarniciones, parapetos y vialidades de acceso. Actualmente, la estructura luce prácticamente lista para recibir vehículos y también presentan un avance considerable las avenidas que deberán alimentar el nuevo cruce.

Uno de los trabajos complementarios más importantes está del lado de Puerto Vallarta. La prolongación de avenida Federación hacia la carretera estatal 544 comprende aproximadamente 1.3 kilómetros, donde las redes hidrosanitarias ya habían sido concluidas y posteriormente se avanzó con losas de rodamiento, banquetas, guarniciones y ciclovías. Es precisamente la terminación integral de estos accesos, entronques, señalización y elementos de seguridad lo que todavía mantiene pendiente la puesta en servicio de todo el corredor.

Y ahí aparece una paradoja que seguramente será difícil explicar a los miles de conductores que diariamente quedan atrapados en el tráfico: tener un puente prácticamente terminado frente a una zona metropolitana que necesita urgentemente otra salida, pero todavía no poder utilizarlo.

Las fechas oficiales, además, han cambiado durante la ejecución. Cuando comenzó la construcción en julio de 2026, la SICT estableció noviembre de ese año como fecha de conclusión; posteriormente, ante el acelerado avance, la dependencia llegó a anunciar que podría terminarse en julio. La fecha contractual de noviembre, sin embargo, aparece desde el arranque del proyecto y otras referencias oficiales incluso han manejado diciembre dentro del periodo general de ejecución.

A esto se suma el componente político de una obra que involucra tres niveles de gobierno y dos entidades federativas. El proyecto federal atraviesa Jalisco y Nayarit y requiere coordinación con autoridades estatales y municipales de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas. Por ello, en la región han surgido versiones de que la apertura formal deberá coincidir también con las agendas de las autoridades que participarán en su entrega e inauguración. Hasta ahora, sin embargo, no existe un anuncio oficial que establezca que ésa sea la razón del cierre ni una fecha definitiva para abrir la circulación.

Lo que sí es comprobable es que la necesidad del puente está presente todos los días. La carretera federal 200 continúa absorbiendo prácticamente todo el tránsito entre Puerto Vallarta y Bahía de Banderas, incluyendo trabajadores, turistas, transporte público, mercancías y habitantes de una zona metropolitana que ronda el medio millón de personas.

Así, después de 11 años esperando una segunda conexión sobre el río Ameca, el escenario resulta peculiar: el puente ya se puede ver, prácticamente se puede tocar y buena parte de sus accesos están terminados, pero todavía no se puede cruzar. Si se conserva el calendario originalmente establecido por el Gobierno Federal, la apertura podría producirse hacia noviembre, aunque los ajustes complementarios y la coordinación institucional podrían llevar la puesta en operación hacia finales del año.

Mientras llega el corte de listón —sea en noviembre o diciembre—, la realidad cotidiana permanece exactamente donde estaba: filas, tráfico y miles de automovilistas esperando que una obra construida precisamente para aliviar la saturación finalmente sea abierta a la circulación.