Fugio y Geraldine AÚN NO reconocen abiertamente a Jasmin
La unidad de la Cuarta Transformación en Nayarit comienza a enfrentar una prueba política después de la designación de Jasmín Bugarín como coordinadora estatal del movimiento rumbo a las elecciones de 2027, ante la ausencia de un reconocimiento público explícito de la presidenta municipal de Tepic, Geraldine Ponce, y las inconformidades del Partido del Trabajo (PT), que mantiene su respaldo a Jorge Armando “Fugio” Ortiz y plantea la posibilidad de realizar una nueva encuesta.
Aunque Bugarín ya rindió protesta y comenzó una operación política para incorporar a los principales liderazgos que participaron en el proceso interno, dos figuras permanecen al margen de los encuentros públicos de unidad: Geraldine Ponce, una de las aspirantes de Morena, y Fugio Ortiz, quien conserva el respaldo de sectores del PT.
La situación resulta particularmente significativa porque, mientras otros participantes han sostenido reuniones con la nueva coordinadora y manifestado su disposición a trabajar conjuntamente, Ponce ha difundido una serie de mensajes en sus redes sociales donde reivindica su propia organización territorial, defiende los espacios políticos construidos por su equipo y advierte que las convicciones no deben confundirse con obediencia o sumisión.
En una publicación reciente, la alcaldesa de Tepic afirmó que cada posición ganada en las colonias y municipios de Nayarit representa años de trabajo y organización, por lo que sostuvo que esos espacios no se dispersan, no se regalan y no se abandonan.
También informó que continúa reuniéndose con liderazgos de todo el estado, trabajando con sus equipos y definiendo los siguientes pasos ante el proceso electoral que se aproxima.
Pese a que Geraldine reiteró su compromiso con la unidad de Morena y la defensa de la Cuarta Transformación, sus expresiones adquieren una lectura política particular por el momento en que fueron difundidas: después de que el partido resolviera su proceso interno y designara a Bugarín como coordinadora estatal.
La alcaldesa fue todavía más enfática en otra publicación, donde expresó: “A un movimiento se pertenece por ideales y convicción, no por obediencia o sumisión”.
La frase no menciona directamente a Bugarín ni constituye una declaración formal de desconocimiento de su nombramiento. Sin embargo, en el contexto de las recientes definiciones partidistas, ha abierto interrogantes sobre las condiciones en que Geraldine Ponce estaría dispuesta a incorporarse a la nueva estructura política estatal.
El contraste resulta evidente porque, mientras Bugarín sostiene encuentros con quienes compitieron por la coordinación, Geraldine continúa defendiendo públicamente la organización que ha construido y mantiene una agenda política propia.
A ello se suman sus reuniones con Ariadna Montiel Reyes, a quien Ponce identificó en sus publicaciones como presidenta nacional de Morena, agradeciéndole el diálogo y la confianza.
En uno de sus mensajes más recientes, la presidenta municipal informó que nuevamente se había encontrado con Montiel y aseguró que el trabajo construido por su grupo tiene rumbo y futuro, además de anticipar que continuará recorriendo el territorio nayarita.
Estos encuentros muestran que Ponce mantiene interlocución con figuras nacionales del movimiento, aunque no permiten concluir que exista una negociación encaminada a desconocer la designación de Bugarín.
Lo que sí permanece pendiente, al menos en las publicaciones difundidas y examinadas, es una reunión pública entre Geraldine Ponce y Jasmín Bugarín, así como una declaración directa de la alcaldesa reconociendo a la nueva coordinadora y comprometiéndose a trabajar bajo una estrategia conjunta.
La diferencia es relevante porque la operación de unidad emprendida por Bugarín ya ha involucrado a varios de los principales protagonistas del proceso interno, incluidos algunos que también aspiraban a encabezar el proyecto de Morena rumbo a la gubernatura.
Entre ellos destaca Héctor Santana, presidente municipal de Bahía de Banderas, quien participó en la competencia interna y posteriormente sostuvo un encuentro con Bugarín, en el que ambos expresaron disposición para mantener la unidad y continuar trabajando por la Cuarta Transformación.
También se ha informado sobre acercamientos con Pavel Jarero, senador y otro de los liderazgos que participaron en la definición estatal, así como con María Elizabeth López Blanco, quien cuenta con trayectoria dentro de la estructura partidista de Morena en Nayarit.
A estos encuentros se suman acercamientos con Adahán Casas y otros representantes políticos que han manifestado su disposición a colaborar con la nueva coordinación.
La estrategia de Bugarín busca cerrar las diferencias surgidas durante la competencia interna y construir una estructura política que incorpore a los distintos grupos del movimiento, especialmente en un estado donde Morena y sus aliados registran una ventaja considerable en las preferencias electorales.
Sin embargo, la ausencia de Geraldine Ponce en esta ronda de encuentros públicos representa uno de los pendientes más visibles, debido al peso político y territorial que mantiene la alcaldesa desde Tepic.
Ponce no solamente gobierna la capital del estado, sino que también cuenta con una estructura de simpatizantes y operadores que ha venido reivindicando en sus recientes publicaciones.
Por ello, cualquier diferencia prolongada entre su grupo y la coordinación estatal podría complicar la organización interna, aun cuando ambas partes mantengan públicamente su identificación con Morena y la Cuarta Transformación.
La situación se vuelve más compleja por la postura del Partido del Trabajo, que tampoco ha cerrado completamente el capítulo de la definición estatal.
De acuerdo con información difundida por Nayarit.tv, el diputado petista Jaime Cervantes declaró en una entrevista con Tele10 que su partido insistirá en la realización de una segunda encuesta para medir directamente a Jorge Armando “Fugio” Ortiz frente a Jasmín Bugarín.
La propuesta consistiría en establecer una mesa técnica entre las fuerzas políticas involucradas para revisar las condiciones de una nueva medición, a pesar de que Morena ya formalizó su propia designación.
Según esa información, los representantes del PT aseguran que respetan el proceso de Morena y que su intención es conservar la alianza electoral, pero consideran necesario continuar las negociaciones entre las dirigencias nacionales.
Esta postura genera incertidumbre porque mantiene abierta una discusión que, desde la perspectiva de Morena, ya había quedado resuelta con la toma de protesta de Bugarín.
El propio Fugio Ortiz había expresado anteriormente que el PT estaba preparado para competir solo o acompañado, una declaración que refleja la posibilidad de que esa fuerza política utilice su capacidad de participación independiente como parte de las negociaciones rumbo a 2027.
No obstante, hasta ahora no existe una confirmación de que el PT vaya a romper la alianza con Morena y el Partido Verde. Por el contrario, sus representantes han reiterado su interés en mantener el acuerdo político, aunque buscan revisar las condiciones de participación.
Tampoco se ha difundido un encuentro público entre Fugio Ortiz y Jasmín Bugarín que permita considerar superadas las diferencias surgidas durante el proceso interno.
Así, mientras Bugarín avanza en la construcción de acuerdos con distintos liderazgos, permanecen dos frentes políticamente sensibles: la postura de Geraldine Ponce y las negociaciones pendientes con el PT.
Estas diferencias aparecen precisamente cuando la Cuarta Transformación cuenta con una posición favorable en las mediciones electorales.
La más reciente encuesta de Consulta Mitofsky, levantada del 9 al 11 de octubre de 2026 entre 1,200 ciudadanos residentes en Nayarit con credencial para votar, coloca a una eventual alianza Morena-PT-Partido Verde con el 45.3 por ciento de la intención de voto, frente al 15.4 por ciento de una coalición PRI-PAN y el 8.8 por ciento de Movimiento Ciudadano.
En un escenario hipotético de candidaturas, Jasmín Bugarín alcanza el 46.7 por ciento de las preferencias, mientras Gustavo Ayón, considerado como opción de Movimiento Ciudadano, obtiene el 14.8 por ciento; Ivideliza Reyes, del PAN, registra 7.4 por ciento, y Manuel Cota, del PRI, 6.9 por ciento.
La ventaja de Bugarín sobre el segundo lugar es de 31.9 puntos porcentuales, de acuerdo con ese ejercicio demoscópico, que reporta un margen de error general de más o menos 2.8 puntos porcentuales y un nivel de confianza del 95 por ciento.
Aunque los resultados representan solamente las preferencias registradas durante el periodo de levantamiento y no garantizan el desenlace electoral, muestran la importancia política de preservar los acuerdos entre las fuerzas que integran la Cuarta Transformación.
Una eventual división podría modificar la distribución de apoyos, alterar las estrategias territoriales y obligar a los distintos grupos a reorganizar sus estructuras de cara a la elección constitucional.
Por ello, la postura de Geraldine Ponce genera una interrogante que todavía no encuentra respuesta pública: ¿su insistencia en defender los espacios construidos por su equipo responde únicamente a la intención de conservar su organización política o anticipa una negociación más complicada para incorporarse al proyecto encabezado por Bugarín?
La misma pregunta alcanza al PT, que insiste en mantener vigente la aspiración de Fugio Ortiz, pese a que Morena ya definió a su coordinadora.
En ambos casos, sería prematuro afirmar que existe una ruptura definitiva. No hay una declaración formal de Geraldine Ponce desconociendo a Bugarín ni un anuncio oficial del PT confirmando su salida de la alianza.
Tampoco existen elementos suficientes para atribuir sentimientos personales de rencor a los protagonistas, aunque las expresiones públicas y las negociaciones pendientes permiten identificar diferencias políticas que todavía no han sido resueltas.
Lo cierto es que el discurso de unidad comienza a contrastar con la falta de acuerdos visibles entre algunos de los principales liderazgos del movimiento.
Mientras Héctor Santana, Pavel Jarero, Elizabeth López Blanco y otros actores han participado en acercamientos con la nueva coordinadora, Geraldine Ponce mantiene su propia agenda y Fugio Ortiz continúa siendo impulsado por sectores del PT.
La unidad de una coalición política no depende solamente de declaraciones generales de lealtad al movimiento, sino también de acuerdos concretos, reconocimiento de las decisiones internas y disposición de sus distintos grupos para participar en una estrategia compartida.
En ese sentido, Jasmín Bugarín enfrenta el desafío de consolidar una coordinación que no solamente cuente con el respaldo institucional de Morena, sino que también consiga incorporar a quienes participaron en la competencia y mantienen estructuras propias.
Por su parte, Geraldine Ponce deberá definir públicamente si su compromiso con la Cuarta Transformación se traducirá en un acercamiento directo con Bugarín, mientras que el PT tendrá que resolver si su propuesta de una segunda encuesta constituye una condición para continuar dentro de la coalición o solamente una posición de negociación.
La posibilidad de una fractura todavía no puede darse por consumada, pero las señales de tensión están presentes y merecen atención política.
De cara a 2027, la Cuarta Transformación en Nayarit enfrenta una paradoja: mientras las encuestas la colocan con una ventaja importante frente a la oposición, sus propios liderazgos todavía tienen diferencias pendientes de resolver.
El escenario continúa abierto. La reunión que aún no se ha hecho pública entre Geraldine Ponce y Jasmín Bugarín, así como la decisión que adopte el PT respecto a Fugio Ortiz, podrían convertirse en factores decisivos para conocer si prevalece la unidad o si las diferencias internas terminan por profundizarse.
Por ahora, Bugarín continúa construyendo acuerdos, pero la reconciliación política todavía no está completa. Y aunque todos hablan de defender la Cuarta Transformación, falta conocer si los intereses de los distintos grupos podrán conciliarse bajo una misma conducción rumbo a la gubernatura de Nayarit.
