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Llegaron hasta CIEN BALLENAS al mismo tiempo en la bahía

La Bahía de Banderas atraviesa actualmente una de las temporadas de avistamiento de ballena jorobada más espectaculares de los últimos años, de acuerdo a los biólogos, consolidándose este año como una zona de biósfera rica en la presencia de estos cetáceos.

Ha sido como cada año un privilegio natural que atrae a miles de turistas a las costas de Jalisco y Nayarit. Con estimaciones de hasta cien ejemplares presentes de manera simultánea en el interior de la bahía y registros que superan las cuatro ballenas por hora, la región vive una concentración inusual de estos mamíferos marinos, superando con creces el promedio habitual de apenas dos avistamientos por hora.

A pesar de que la temperatura superficial del mar se encuentra menos fría que en años anteriores —condición que usualmente desplazaría a los animales hacia el sur—, los gigantes marinos han decidido permanecer en la zona, convirtiendo a la bahía en una auténtica guardería y escenario de apareamiento de relevancia internacional.

Sin embargo, este atractivo turístico de primer nivel se ve ensombrecido por el creciente acoso de las embarcaciones y una serie de incidentes que ponen en riesgo la vida de estos mamíferos y de los propios navegantes. Astrid Frisch Jordán, titular de la asociación civil Ecología y Conservación de Ballenas (ECOBAC), ha manifestado su frustración ante la persistencia de accidentes graves pese a los años de esfuerzos promoviendo campañas de navegación responsable. La especialista advierte que el exceso de velocidad y el número desmedido de lanchas que rodean a los ejemplares, particularmente a las madres con sus crías, han derivado en colisiones recurrentes que empañan el éxito de la temporada, y acosos de exceso de embarcaciones que afectan a las crías.

La situación ha alcanzado niveles críticos con el reciente reporte de una cría de ballena jorobada que sufrió ocho cortes profundos provocados por la propela de un motor, lesiones de tal gravedad que comprometen seriamente su supervivencia a mediano plazo.

Este hecho no es aislado, pues durante la presente temporada ya se registró una colisión donde una persona perdió la vida y una hembra resultó gravemente herida, subrayando la urgencia de respetar las distancias reglamentarias y reducir la velocidad en zonas de crianza.

Las organizaciones de conservación insisten en que distracciones comunes como el uso del teléfono celular al timón pueden ser fatales, recordando que chocar contra una ballena es equivalente a impactar contra un muro de contención.

Para mantener la viabilidad de la Bahía de Banderas como un santuario seguro, es imperativo que tanto prestadores de servicios como particulares sigan estrictamente las normativas federales, como la NOM-131, que establece las reglas de seguridad y distancias para el avistamiento.

El acoso constante y la navegación irresponsable no solo dañan a una especie protegida bajo leyes mexicanas, sino que amenazan el futuro del ecosistema marino que hace de esta región un destino único.

La abundancia actual de ballenas debe interpretarse como un llamado a la vigilancia robusta de las autoridades y al respeto profundo hacia estos animales, asegurando que su paso por aguas nayaritas y jaliscienses siga siendo un encuentro majestuoso y no una tragedia ecológica.