Reportan baja en delitos de homicidio en Nayarit
Nayarit se ubicó durante marzo entre las entidades con menor incidencia de homicidio doloso en el país, de acuerdo con registros del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. El dato fue destacado por el gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero, quien atribuyó ese comportamiento a la coordinación entre corporaciones y al seguimiento permanente de la estrategia de seguridad en la entidad.
Al referirse a esos resultados, el mandatario sostuvo que la baja “refleja el trabajo coordinado entre instituciones, la presencia en territorio y el seguimiento permanente en la mesa estatal de construcción de la paz y seguridad, donde se evalúan y ajustan las acciones de manera constante”. También afirmó que “la seguridad no se mide solo en cifras, sino que se construye todos los días con prevención, atención y cercanía en cada región del estado”, al defender que la estrategia no debe entenderse únicamente como un balance estadístico, sino como una tarea diaria de contención y vigilancia.
El propio gobernador, sin embargo, reconoció que dentro del estado permanecen zonas especialmente sensibles. En su declaración señaló: “Actualmente el gobierno estatal ha localizado una serie de estrategias de vigilancia en la entidad, sobre todo en áreas más violentas como Huajicori y el norte del estado, especialmente en municipios colindantes con Sinaloa”. La referencia resulta relevante porque introduce un matiz en el balance oficial: aunque los registros de marzo fueron favorables para Nayarit, las autoridades siguen identificando regiones donde la presión de la violencia obliga a mantener operativos reforzados.
Ese contexto también obliga a leer con cautela cualquier interpretación triunfalista. A nivel nacional, marzo de 2026 cerró con un promedio de 51.4 homicidios dolosos diarios, por encima de los 49.3 reportados en febrero, lo que representó un ligero repunte mensual, aun cuando la tendencia general sigue siendo descendente frente al inicio de la actual administración federal. En otras palabras, la reducción observada en algunos estados convive todavía con una realidad nacional marcada por altibajos y por la persistencia de regiones con alta violencia letal.
En Bahía de Banderas, además, los hechos recientes muestran que la incidencia delictiva no ha desaparecido. Apenas el 15 de abril fue reportado el hallazgo de un hombre sin vida en una brecha cercana al panteón ejidal de San Vicente, rumbo a Paraíso Vallarta; reportes periodísticos señalaron que el cuerpo presentaba huellas de violencia y que la zona quedó bajo resguardo para las diligencias ministeriales. Unos días antes, el 8 de abril, también se informó sobre el asesinato de un hombre en San Vicente, atacado a balazos frente a su domicilio.
Así, el dato de marzo coloca a Nayarit en una posición estadísticamente favorable dentro del mapa nacional, pero no alcanza para afirmar que el problema esté resuelto. La propia admisión oficial sobre municipios y corredores bajo vigilancia especial, sumada a los hechos violentos recientes en Bahía de Banderas, muestra que la baja en homicidios debe leerse como un indicador positivo, sí, pero todavía insuficiente para hablar de una pacificación consolidada.
