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POLÉMICAS declaraciones de la directora Francia Cortés dejan en duda la seriedad de su estrategia

A poco más de tres semanas de haber asumido la Dirección de Turismo de Bahía de Banderas, Francia Cortés quedó envuelta en una controversia que abrió un debate incómodo sobre el enfoque con el que el Gobierno Municipal pretende promocionar al destino.

Lo que debió presentarse como una ruta institucional para fortalecer la imagen turística del municipio terminó convertido en una exposición de frases que para muchos reflejan más lógica de certamen y escaparate personal que una política pública sólida.

La funcionaria explicó que trabaja en una estrategia para “posicionar” a Bahía de Banderas y a Nayarit, pero la forma en que describió esa idea desató las críticas. Entre sus propias expresiones, señaló que busca producir contenido que “no va a ser un contenido normal” y que debe volverse viral “en este mundo de belleza”, a través de pasarelas de belleza en la playa que visibilicen al destino.

La funcionaria detalló que como parte de esa promoción “me van a ver en Punta de Mita en traje de baño modelando y viviendo la experiencia; viviendo el lujo”, además de anunciar apariciones en Sayulita y clips suyos practicando surf.

Previamente, la directora realizó una visita tour de varias “influencers” de modelaje por Bahía de Banderas y sus pueblos, para que subieran a Instagram historias disfrutando de las experiencias del municipio.

El problema de fondo no está en que Francia Cortés provenga del modelaje o los concursos de belleza, sino en la manera en que traslada ese perfil a una responsabilidad pública que exige visión técnica, estrategia integral y prioridades claras.

Una oficina municipal de Turismo no está llamada a operar como plataforma de imagen de su titular, sino a construir una narrativa seria del destino, con objetivos medibles, promoción segmentada, fortalecimiento de marca, coordinación con el sector y atención a los retos reales que enfrenta la ciudad ante un mercado dinámico y cada vez más competitivo.

La polémica subió aún más cuando la directora remató su planteamiento con frases que reforzaron la percepción de frivolidad. Dijo que la estrategia incluirá “mucho contenido, mucho rostro, mucha pasarela, mucho cuerpo, cabello y todo lo que pidan”, además de justificar ese enfoque con la idea de que “también le tenemos que dar contenido a los fans”. Con ello, el discurso institucional empezó a parecer más un libreto de promoción personal que una propuesta seria de política turística.

La situación se vuelve todavía más delicada porque, casi en paralelo, se difundió que Cortés participará en Tailandia en el certamen Miss Grand International All Stars. Es decir, la titular de Turismo anunció su viaje a una competencia internacional apenas unos días después de llegar al cargo, sosteniendo que desde allá también promoverá a Bahía de Banderas.

La premisa ha sido recibida con escepticismo, tanto por su ausencia temporal en la oficina donde trabaja, como por la débil lógica de mercado que supone pensar que un certamen en Tailandia, uno de los gigantes mundiales del turismo, será por sí mismo una plataforma efectiva para colocar al municipio nayarita, pues no compiten en las mismas ligas Bahía y ese país.

A eso se suma una contradicción política evidente. Mientras desde la Dirección de Turismo se plantea mostrar a Punta de Mita como símbolo de lujo, pasarela y experiencia aspiracional, en esa misma zona persisten conflictos por el acceso público a las playas, denuncias de elitización del litoral y molestias sociales por procesos que muchos habitantes identifican como privatización de facto. En ese contexto, vender glamour sin atender el conflicto territorial luce no sólo superficial, sino profundamente incongruente, por parte de un Ayuntamiento.

El episodio ha dejado una pregunta de fondo sobre la mesa: si Bahía de Banderas será promovido con una estrategia institucional seria o mediante una narrativa personalista apoyada en certámenes, estética y pretendida viralidad de Instagram.

Porque una cosa es aprovechar el perfil mediático de una funcionaria, y otra muy distinta convertir el cargo en una extensión de su imagen. En un municipio con retos reales en infraestructura, ordenamiento, servicios y acceso al espacio público, la promoción turística difícilmente puede sostenerse sólo sobre pasarelas, trajes de baño y contenido para fans.