Retomarán “Amado Nervo” como título para el Aeropuerto en Tepic
Después de varios días de polémica nacional y de una movilización encabezada por escritores, periodistas, artistas, promotores culturales y sectores de la iniciativa privada, la empresa operadora del aeropuerto de Tepic confirmó que la terminal conservará oficialmente el nombre de Amado Nervo, el poeta más emblemático de Nayarit.
La aclaración llegó luego de que en la nueva infraestructura comenzara a utilizarse con fuerza la denominación comercial “Aeropuerto Internacional Tepic–Riviera Nayarit”, desplazando visualmente el histórico nombre de Amado Nervo y provocando críticas entre integrantes de la comunidad cultural. Mota-Engil México informó este 3 de septiembre que no existe ni promoverá una modificación formal al nombre oficial y que la señalética dedicada al poeta permanecerá.
Sin embargo, la intención de vincular el aeropuerto con el nombre “Riviera Nayarit” no surgió recientemente. Desde hace más de dos años se venía planteando públicamente el cambio o reposicionamiento de la terminal bajo esa denominación, como parte de la estrategia para presentar al aeropuerto de Tepic como una nueva puerta de entrada al turismo de la costa nayarita. El propio gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero había promovido la idea de convertir la terminal en un aeropuerto internacional asociado directamente con la marca Riviera Nayarit.
En términos estrictamente administrativos, el episodio tiene una peculiaridad: el nombre de Amado Nervo nunca había desaparecido legalmente. Los registros aeronáuticos continuaban identificando la terminal con el poeta y no existía un decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación que formalizara su sustitución. Lo que sí ocurrió fue un cambio de imagen y posicionamiento comercial que presentó al aeropuerto como Tepic–Riviera Nayarit, razón por la cual para muchos usuarios y sectores culturales el cambio ya parecía consumado.
La controversia creció particularmente después de la campaña impulsada por Lorena Elizabeth Hernández, directora del Festival Letras en Nayarit, alrededor del 156 aniversario del nacimiento de Amado Nervo. La petición reunió el respaldo de numerosas figuras de la cultura y las letras mexicanas, entre ellas Adriana Malvido, Aidé Partida, Alberto Chimal, Alberto Ruy Sánchez, Alejandro Barrón, Ana Clavel, Ángeles Mastretta, Armando González Torres, Bernardo Fernández “BEF”, Braulio Peralta, Carlos Martínez Plata, Carlos Velázquez, Claudia Marcucetti, Élmer Mendoza, Elena Poniatowska, Enrique Serna, Fabrizio Mejía Madrid, Francisco Hinojosa, Frydha Victoria, Guadalupe Nettel, Hernán Bravo Varela, Horacio Franco, Humberto Musacchio, Irma Pineda, Iván Ríos Gascón, Javier Aranda Luna, Jazmina Barrera, Jorge Comensal, Jorge Zepeda Patterson, José Gordon, Juan José Rodríguez, Juan Villoro, Laura Esquivel, León Plascencia Ñol, Marco Barrera Bassols, Margarita de Orellana, Mariana H., Mario Bellatin, Nacho Lozano, Natalia Toledo, Paloma Sáiz, Pura López Colomé, Rafael Villegas, Raquel Castro y Xavier Velasco.
A la discusión se sumó también la escritora y periodista Guadalupe Loaeza, quien defendió públicamente la importancia de conservar nombres de escritores y poetas en espacios públicos de relevancia nacional. El argumento central de quienes se opusieron al cambio fue que Amado Nervo no representa únicamente un nombre histórico, sino una de las principales referencias culturales de Nayarit ante México y el mundo.
Pero la presión no provino únicamente del ámbito cultural. También hubo voces dentro de la iniciativa privada interesadas en preservar el prestigio y la identidad histórica de la terminal, particularmente entre sectores que tienen relación económica, turística o empresarial con el proyecto aeroportuario. Para estos actores, eliminar una denominación reconocida durante décadas podía significar desprender al aeropuerto de un activo intangible ya construido: el reconocimiento asociado al nombre de Amado Nervo.
La discusión adquirió todavía mayor relevancia porque la propia modernización del aeropuerto tiene una importante participación privada. Mota-Engil México, mediante Aeropuertos Mexicanos y en coinversión con el Gobierno Federal, participa en el desarrollo de una terminal cuya inversión privada anunciada supera los 4 mil millones de pesos. De ahí que la definición de su identidad no sea únicamente un asunto gubernamental, sino también comercial, turístico y empresarial.
El nombre Riviera Nayarit había generado, además, cuestionamientos geográficos y turísticos. La marca identifica principalmente al corredor costero de Bahía de Banderas y otros destinos del litoral nayarita, mientras el aeropuerto se encuentra en Tepic, considerablemente tierra adentro. Además, buena parte de la dinámica aeroportuaria de Riviera Nayarit continúa vinculada al Aeropuerto Internacional de Puerto Vallarta, históricamente utilizado por los visitantes que llegan a Nuevo Nayarit, Bucerías, Punta de Mita, Sayulita y otros destinos costeros.
Precisamente esa era la apuesta detrás de la denominación promovida desde hace más de dos años: quitarle parte de esa dependencia aeroportuaria a Puerto Vallarta y posicionar Tepic como una segunda puerta aérea para Riviera Nayarit, aprovechando nuevas carreteras y reducciones en los tiempos de traslado hacia la costa. Por ello, la propuesta no era simplemente cambiar un letrero, sino modificar el posicionamiento turístico de la terminal.
Finalmente, la solución adoptada busca conciliar ambos intereses. El aeropuerto puede promocionar su conectividad con Tepic y Riviera Nayarit, pero Amado Nervo conservará su lugar en la denominación oficial de la terminal. La empresa también anunció que la nueva infraestructura incorporará elementos arquitectónicos y decorativos dedicados a celebrar y difundir la obra del escritor nayarita.
Mientras se resuelve la batalla por el nombre, permanece otro asunto pendiente: la prolongada ampliación del aeropuerto. El proyecto de modernización fue anunciado desde el sexenio anterior y durante años se han ofrecido distintas fechas de conclusión. La nueva terminal continúa desarrollándose después de varios años de trabajos, mientras el reto será no solamente terminar una infraestructura diseñada para millones de pasajeros, sino conseguir las rutas y el volumen de viajeros necesarios para justificar semejante capacidad.
La nueva terminal pretende elevar su capacidad desde alrededor de 200 mil hasta cuatro millones de pasajeros anuales. Paralelamente se han incorporado conexiones internacionales y se busca atraer una proporción mayor del turismo que actualmente utiliza Puerto Vallarta para desplazarse hacia Nayarit.
Así, el aeropuerto de Tepic vuelve a ser noticia, aunque nuevamente más por cambios administrativos, decisiones de imagen y polémicas alrededor de su identidad que por la conclusión definitiva de una modernización que lleva años. Esta vez, la presión de escritores, promotores culturales, figuras públicas y sectores empresariales terminó inclinando la balanza: Riviera Nayarit podrá seguir siendo la marca turística que se pretende vender desde Tepic, pero Amado Nervo seguirá dando identidad al aeropuerto de su ciudad natal.
