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Arrestaron en EE.UU. al empresario Carlos Valenzuela

La impunidad del empresario Carlos Federico Valenzuela Cadena terminó abruptamente este 26 de enero de 2026 en Houston, Texas, tras ser arrestado por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), cumpliendo así con una orden de captura por fraude y crimen organizado que lo mantenía como fugitivo de la justicia mexicana.

Aunque se desconocen los motivos y circunstancias exactas por las cuales fue ICE quien lo detuvo, y si se trata o no de una petición judicial de las autoridades mexicanas por algún proceso, la captura del empresario oriundo de Compostela cimbra a Bahía de Banderas, dónde guarda un historial poco decoroso.

Este desenlace marca la caída definitiva del dueño de Dynamica Desarrollos Sustentables, un personaje cuya carrera en Nayarit estuvo cimentada en el influyentismo y la opacidad, y que ahora enfrenta el peso de la ley lejos de la protección política de la que gozó durante años, especialmente bajo la sombra del gobierno.

El historial de Valenzuela está intrínsecamente ligado a la administración municipal del 2011 al 2014, logrando imponer funcionarios clave en la Dirección de Desarrollo Urbano para beneficiar sus negocios. Fue bajo el cobijo del Ayuntamiento protagonizó una fallida pero escandalosa participación en el proyecto del Conjunto Administrativo de Bahía de Banderas, infamemente conocido como la “presidencia de cartón”.

Su ambición por adjudicarse la obra lo llevó a firmar, el 25 de junio de 2012, un contrato de inversión público-privada a través de su empresa “Conjunto Administrativo BADEBA S.A.P.I. de C.V.”, en un intento desesperado por acaparar los recursos municipales antes de que la inviabilidad técnica y legal del proyecto se hiciera evidente.

Sin embargo, los procesos administrativos y las auditorías de la ASEN revelaron la podredumbre detrás de esa contratación: el acuerdo firmado por Cervantes y Valenzuela fue declarado nulo y plagado de irregularidades. Las investigaciones detallaron que no existía documentación que respaldara la adjudicación, no hubo evidencia de publicación en el Periódico Oficial, y el contrato carecía de las firmas obligatorias del Síndico y el Secretario del Ayuntamiento, lo que exhibió la maniobra como un acto arbitrario al margen de la ley.

Aunque Valenzuela no logró consumar la construcción —que posteriormente pasaría a otras manos igual de cuestionadas—, su nombre quedó estampado en los expedientes como el artífice de un proceso viciado de origen, diseñado para el desfalco y no para el beneficio público.

Aunado a estos antecedentes, Valenzuela Cadena es hoy un objetivo central en las investigaciones del “Megaoperativo Nuevo Nayarit”, la estrategia judicial emprendida por la Fiscalía General del Estado para incautar terrenos e inmuebles bajo sospecha de irregularidades fraudulentas catastrales o notariales.

De acuerdo con las indagatorias vigentes, su empresa Dynamica está señalada por haber participado en el esquema masivo de despojo de inmuebles del Fideicomiso de Bahía de Banderas (FIBBA). Las autoridades le imputan cargos graves relacionados con asociación delictuosa y operaciones con recursos de procedencia ilícita, al haberse beneficiado de la adquisición de terrenos de alta plusvalía mediante maniobras fraudulentas y precios simulados, consolidando así el saqueo institucionalizado que caracterizó a las administraciones pasadas.

La voracidad de Valenzuela mutó del fraude administrativo al crimen ambiental, dejando una herida abierta en la ecología de la región con la destrucción de la laguna en Lago Real en junio del 2023. A través de su constructora Dynamica, y valiéndose de la complicidad o inacción de autoridades locales, el empresario ordenó cercar y secar este cuerpo de agua natural, utilizando el falso argumento de que era artificial para justificar la expansión de sus desarrollos inmobiliarios.

Este ecocidio, denunciado incluso en la conferencia “Mañanera” presidencial de López Obrador, implicó la muerte y desplazamiento de fauna protegida, como cocodrilos y tortugas, consolidando su reputación como un depredador ambiental que operaba con total desprecio por la naturaleza y la legalidad.

Hoy, la captura de Valenzuela cierra un ciclo de abusos que abarcó desde la manipulación de licitaciones públicas hasta la devastación de ecosistemas. Mientras las autoridades estadounidenses procesan su situación migratoria y penal, en Nayarit resuena el eco de las denuncias acumuladas: desde los litigios agrarios y despojos de tierras hasta el daño patrimonial millonario dejado por las administraciones que él ayudó a corromper.

Su arresto no solo representa el fin de su carrera delictiva, sino una oportunidad para que las víctimas de sus fraudes inmobiliarios y la sociedad nayarita, agraviada por sus obras fantasmas y ecocidios, finalmente obtengan justicia.