REPORTE FINANCIERO DEL 4 DE JUNIO DEL 2026
La economía mexicana enfrenta un panorama complejo marcado por la persistente caída de la inversión fija bruta y una creciente incertidumbre en el ámbito del comercio exterior.
Según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la inversión de capital en México se contrajo un 3.1 por ciento en marzo frente al mismo mes del año anterior.
Esta cifra se suma a una racha negativa de 19 meses consecutivos de retroceso, posicionándose como uno de los períodos de contracción más prolongados en las últimas cuatro décadas.
Expertos, como Gabriela Siller de Banco Base, atribuyen esta tendencia a una evidente falta de confianza para invertir en el país, un factor que ha lastrado el PIB potencial, limitándolo a niveles cercanos al 1.4 por ciento.
En el frente comercial, el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) vuelve a ser un punto de tensión crítica. Estados Unidos ha planteado la posibilidad de endurecer las reglas de origen en el sector automotriz, exigiendo que al menos el 50 por ciento de los componentes de los vehículos fabricados en la región de libre comercio sean de origen estadounidense.
Por otro lado, el mercado cambiario ha mostrado una dinámica distinta. A pesar de los desafíos estructurales y la incertidumbre geopolítica, el peso mexicano logró una apreciación del 0.30 por ciento, situándose en los 17.29 pesos por dólar.
Esta mejora en el sentimiento del mercado responde en parte a una disminución de la aversión al riesgo global, impulsada por un acuerdo de cese al fuego en Medio Oriente, mediado por Estados Unidos.
En el mercado de dinero, las tasas de rendimiento reflejan la disparidad económica: el bono estadounidense a 10 años opera al 4.46 por ciento, mientras que el equivalente mexicano se mantiene considerablemente más alto, en el 9.13 por ciento.
