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Aeropuerto de Tepic no permitirá uso de Uber

El Aeropuerto Internacional de Tepic volvió a colocarse en el centro de la inconformidad ciudadana, luego de que usuarios y conductores denunciaran restricciones, tensiones y presuntos actos de intimidación relacionados con el servicio de transporte de pasajeros en la terminal aérea.

De acuerdo con la postura expresada por la Secretaría de Movilidad de Nayarit, encabezada por Sistiel Buhaya Lora, el aeropuerto se encuentra dentro de una zona federal, por lo que solamente los vehículos con concesión federal están autorizados para recoger pasajeros en sus instalaciones.

La funcionaria aclaró que taxis estatales, vehículos particulares y unidades de plataformas digitales como Uber, DiDi o InDrive pueden ingresar al aeropuerto para dejar pasajeros, pero no para levantar pasaje dentro de la terminal.

“Cualquier vehículo particular, taxi estatal o unidad de plataforma puede dejar pasajeros en el aeropuerto, pero no puede levantar pasaje dentro de la terminal”, explicó la secretaria, al señalar que la presencia de la Guardia Nacional busca dar certeza jurídica a los concesionarios autorizados y prevenir confrontaciones entre prestadores del servicio.

Sin embargo, la medida ha generado molestia entre usuarios, conductores y ciudadanos que consideran que, más allá del argumento jurídico, la operación práctica termina limitando las opciones de movilidad para quienes llegan a Tepic por vía aérea.

El conflicto no solo se concentra en la prohibición para que las plataformas recojan pasajeros dentro del aeropuerto, sino también en reportes ciudadanos que señalan presuntos episodios de acoso, intimidación y confrontaciones por parte de algunos taxistas contra automovilistas o conductores de aplicación, incluso cuando estos circulan fuera de las instalaciones federales.

En videos difundidos en redes sociales se observa a vehículos detenidos en vialidades cercanas, mientras usuarios denuncian que operadores de taxis del aeropuerto presuntamente interceptan, presionan o exigen retirarse a conductores que consideran competencia directa. Aunque estas versiones requieren investigación formal, han alimentado una percepción de hostilidad en torno a la terminal aérea.

El problema cobra mayor relevancia porque el aeropuerto de Tepic no es una terminal de alta demanda. Por el contrario, se trata de una infraestructura con conectividad limitada, con un promedio reducido de vuelos diarios, tres de manera común y hasta cinco operaciones en sus días más activos, por lo que cualquier experiencia negativa para el pasajero puede impactar todavía más en su uso.

En ese contexto, la falta de alternativas cómodas, claras y accesibles de transporte puede convertirse en un desincentivo adicional para viajeros que ya enfrentan una oferta aérea limitada. Para una terminal que busca posicionarse como puerta de entrada a Nayarit, la percepción de conflicto, vigilancia restrictiva o confrontación entre transportistas no ayuda a fortalecer su competitividad.

La comparación con el Aeropuerto Internacional de Puerto Vallarta resulta inevitable. En esa terminal, que funciona como una de las principales vías de entrada para turistas nacionales y extranjeros hacia destinos de playa de Jalisco y Nayarit, también existen restricciones para que taxis de aplicación recojan pasajeros dentro de la zona federal aeroportuaria.

La diferencia es que el aeropuerto vallartense se encuentra sobre una de las avenidas principales de la ciudad. Esto permite que muchos pasajeros crucen por el puente peatonal o caminen algunas cuadras fuera del polígono federal para abordar un vehículo de plataforma en una zona urbana accesible.

En Tepic, en cambio, la dinámica es distinta. La ubicación del aeropuerto es extremadamente lejana el núcleo urbano de la capital nayarita, y la menor actividad de vuelos así cono la falta de una estructura urbana inmediata con opciones sencillas de transporte público para el usuario vuelven más complicado que el pasajero resuelva por su cuenta el traslado fuera de la terminal.

Por ello, aunque la autoridad estatal sostiene que la regulación responde al cumplimiento de disposiciones federales, el conflicto deja abierta una discusión de fondo: cómo garantizar el marco legal sin afectar la libertad de elección del usuario, sin exponer a conductores a confrontaciones y sin convertir la llegada al aeropuerto en una experiencia incómoda.

Especialistas y ciudadanos han señalado que el reto no está solamente en aplicar la norma, sino en generar condiciones de orden, seguridad y competencia sana. Esto implicaría delimitar zonas claras de ascenso y descenso, reforzar la vigilancia contra actos de intimidación, informar adecuadamente a los pasajeros y evitar que el transporte aeroportuario opere bajo una lógica de exclusividad que termine afectando al usuario final.

Mientras tanto, el Aeropuerto Internacional de Tepic enfrenta una paradoja: busca consolidarse como infraestructura estratégica para Nayarit, pero al mismo tiempo arrastra una conectividad limitada y ahora una polémica de movilidad que puede desalentar todavía más su uso.

En una terminal con pocos vuelos, cada pasajero cuenta. Y si la primera o última experiencia del viajero es una disputa por quién puede o no trasladarlo, el mensaje para el turismo y la movilidad regional difícilmente será positivo.