Colocan el primero de cuatro muelles flotantes en Guayabitos
El Ayuntamiento de Compostela y la cooperativa pesquera de Rincón de Guayabitos, colocaron ya el primero de cuatro muelles flotantes previstos para la zona costera del municipio, una infraestructura que comenzó a operar la tarde de este martes en Guayabitos y que apunta a convertirse en una nueva pieza de apoyo para el embarque y desembarque turístico y pesquero en la zona.
De acuerdo con la información disponible sobre el proyecto, serán cuatro estructuras en total: dos para Guayabitos, uno para Chacala y otro para Los Ayala.
El primer muelle ya fue instalado en Guayabitos sobre la zona turística cercana a Los Arcos, y abierto esta tarde. Según su apariencia, corresponde al formato de muelle flotante modular armado con cubos o módulos plásticos ensamblados entre sí.
Este tipo de sistema se fabrica normalmente en polietileno de alta densidad, con formulación resistente a rayos UV, agua salada y desgaste por intemperie; además, su superficie es texturizada y antiderrapante, justo como se observa en las placas del muelle colocado en Guayabitos. Fabricantes y distribuidores de estos sistemas describen que son estructuras configurables, de armado relativamente rápido, con paredes reforzadas, bajo mantenimiento y aptas para agua dulce y salada, y que pueden mantenerse estables ante oleajes no agresivos, para que la gente camine sobre ellos.
Con las medidas reportadas para este primer muelle, de 50 metros de largo por 2.5 metros de ancho, la plataforma tendría una superficie aproximada de 125 metros cuadrados, con módulos de 50 por 50 por 40 centímetros, teniendo capacidades de carga en el entorno de 340 a 350 kilogramos por metro cuadrado en una sola capa, dependiendo del fabricante y del diseño específico.
Eso significa que el muelle de Guayabitos, corresponde a una configuración típica en el mercado, y en particular este colocado por el Ayuntamiento estaría compuesto por alrededor de 500 módulos, por lo que tendria una capacidad de carga distribuida de varias decenas de toneladas en condiciones normales de operación peatonal y embarque ligero, aunque la carga real admisible siempre depende del diseño final, el anclaje y el oleaje del sitio. l
El funcionamiento de estas estructuras es relativamente simple pero eficaz: en lugar de apoyarse sobre pilotes fijos o una losa rígida, el muelle flota mediante piezas huecas o de gran flotabilidad que se conectan como un rompecabezas, permitiendo que la superficie suba y baje con el nivel del agua y absorba parte del movimiento del oleaje. En las fotos puede apreciarse, además, que el sistema está contenido mediante líneas de amarre laterales y una configuración modular recta con remate transversal en la punta, algo típico en muelles pensados para embarcaciones menores, lanchas de paseo, pesca ribereña o desembarque recreativo.
La ventaja de esta solución es evidente para un destino de playa: se instala más rápido que un muelle tradicional, requiere menos obra dura, puede desmontarse o reconfigurarse y ofrece una superficie antiderrapante útil para usuarios y operadores turísticos.
En costos, y aquí conviene subrayarlo con claridad, aún no hay en la información revisada un monto oficial público de esta obra específica de parte de las autoridades de modo que solo puede hacerse una estimación técnica a partir de precios minoristas visibles en México y de los componentes que normalmente integran un proyecto de este tipo.
Pues aunque existe ya un registro de licitación vinculado a Compostela refiere “estructuras de muelles flotantes para playa Guayabitos, Los Ayala” y otra convocatoria menciona el suministro e instalación de dos muelles flotantes modulares para embarque y desembarque, lo que refuerza que sí existe un gasto formal del Ayuntamiento en estas infraestructuras, el alcalde Gustavo Ayón aún no ha abordado el tema. Se sabe que la empresa “Proveeduría de Insumos y Equipos Agrocuícolas de México” participó en su instalación
Pero, a partir de las fotografías del sitio y de las medidas reportadas, la estructura corresponde a un muelle flotante modular de aproximadamente 50 metros de largo por 2.5 metros de ancho, integrado por cinco cubos a lo ancho y cerca de cien a lo largo, es decir, alrededor de 500 módulos en total, con una superficie estimada de 125 metros cuadrados. Este tipo de plataformas suele fabricarse como ya se mencionó con módulos de medida estándar comercial en 50 por 50 por 40 centímetros en polietileno de alta densidad o materiales plásticos de uso marino similares.
Bajo referencias comerciales visibles en México, el costo base de este sistema ronda entre 5 mil 500 y 6 mil 200 pesos por metro cuadrado, lo que para una plataforma de 125 metros cuadrados arroja un valor aproximado de entre 687 mil 500 y 775 mil pesos solo como referencia de material modular; sin embargo, al sumar instalación, traslado, conectores, herrajes, fondeo y anclaje para operación en mar, el costo realista de un muelle de estas dimensiones podría ubicarse entre 850 mil y 1.2 millones de pesos, e incluso más si se emplearon componentes reforzados para ambiente marino.
En términos prácticos, se trata de una infraestructura ligera pero funcional, pensada para facilitar embarque y desembarque turístico y pesquero, con ventajas como rápida instalación, menor obra fija, adaptabilidad al oleaje y mantenimiento relativamente bajo frente a un muelle tradicional.
Bajo ese cálculo, el primer muelle de Guayabitos podría costar aproximadamente entre 1 millón y 1.5 millones de pesos en una versión básica instalada, o entre 1.5 y 2.25 millones de pesos si cuenta con anclaje y componentes de nivel marino más exigente.
Si los otros tres muelles proyectados para Compostela —el segundo en Guayabitos, el de Chacala y el de Los Ayala— mantienen dimensiones similares a la del primero, la inversión total del paquete completo podría ubicarse entre 4 y 6 millones de pesos en un escenario básico, y entre 6 y 9 millones de pesos en un escenario de especificación marina más completa.
No se trata de una cifra oficial, sino de una aproximación construida con precios de mercado y parámetros técnicos de muelles flotantes modulares. La relevancia del dato está en dimensionar el tamaño de la apuesta: Compostela no solo está colocando una estructura temporal de playa, sino incorporando equipamiento costero que, si se mantiene correctamente y se diseña para las condiciones locales de oleaje, puede facilitar el turismo náutico, ordenar puntos de embarque y dar una nueva herramienta a la actividad pesquera y recreativa en la franja turística del municipio.
En términos prácticos, el beneficio esperado para Guayabitos y el resto de la costa compostelense es claro: mejorar el acceso al mar sin recurrir de inmediato a infraestructura fija más costosa y lenta de construir. La clave, sin embargo, estará en lo que casi nunca sale en la foto inaugural: la calidad del anclaje, la resistencia de herrajes y conectores al ambiente salino, el mantenimiento preventivo y la capacidad de soportar temporadas altas, maniobras repetidas y cambios de marea. Porque el atractivo turístico de un muelle flotante está en su versatilidad, pero su verdadera prueba empieza después del corte de listón.

