Molestia entre ciudadanos por cobros sin descuento y tarados en predial y agua por adelantado
El inicio de año en Bahía de Banderas ha quedado marcado por un profundo descontento social ante lo que ciudadanos califican como una traición financiera por parte del Gobierno Municipal.
A pesar de las promesas de campaña que aseguraban un nulo incremento en las contribuciones, los habitantes denuncian que los cobros de agua y predial han llegado con alzas basadas en la inflación anual que, sumadas a la eliminación de los históricos incentivos por pronto pago, representan un duro golpe al bolsillo.
Por primera vez en la historia del municipio, el Ayuntamiento ha suprimido los descuentos del 15% en enero, el 10% en febrero y el 5% en marzo, dejando a los contribuyentes cumplidos sin el beneficio que tradicionalmente premiaba su responsabilidad hacendaria.
La indignación crece ante la falta de congruencia entre la recaudación exigida y la calidad de los servicios públicos, especialmente en el organismo de agua, Oromapas. Usuarios reportan que mientras las facturas llegan puntualmente y con aumentos, el suministro es inexistente en varias colonias o llega con baja presión y suciedad, sin que los reportes de fugas sean atendidos en meses.
Críticas punzantes señalan que el personal directivo del organismo parece estar más enfocado en actividades de promoción política y eventos como pastorelas, actuando más como “actores” de campaña que como funcionarios operativos dedicados a resolver la crisis hídrica.
Como una medida que la ciudadanía ha tildado de absurda y distractora, el alcalde Héctor Santana ha lanzado la rifa de una motocicleta con casco y placas para quienes realicen su pago en enero. Esta estrategia ha sido recibida con sarcasmo por los contribuyentes, quienes señalan que un boleto para un sorteo aleatorio no sustituye el ahorro directo que representaban los descuentos del 15%, y cuestionan la lógica de regalar vehículos que muchos consideran un peligro vial en lugar de invertir en la reparación de calles destrozadas.
La molestia es evidente: los ciudadanos no quieren “suerte”, quieren el respeto a los beneficios fiscales que por ley y tradición les correspondían.
Para agravar la percepción de improvisación, el Ayuntamiento también ha anunciado la rifa de obras públicas entre las colonias que registren mayor puntualidad en sus pagos, una medida que ha generado una ola de críticas. La idea de que una comunidad deba “ganarse” el derecho a tener infraestructura básica como pavimentación o alumbrado mediante un sorteo de puntualidad es vista como una renuncia del gobierno a su obligación constitucional de proveer servicios equitativos a todos los sectores.
Esta “lotería de servicios” ha sido interpretada como una táctica para condicionar el desarrollo urbano a la recaudación inmediata, ignorando las necesidades urgentes de colonias que llevan años esperando resultados.
Finalmente, el sentimiento de engaño prevalece entre los “badebadenses” que ven cómo la administración actual “cacarea” beneficios mientras en la realidad castiga la economía familiar. Al suprimir los descuentos y sustituirlos con rifas de motos y obras, el gobierno de Santana ha roto la confianza de quienes esperaban una gestión transparente y eficiente.
La exigencia social es clara: el municipio debe dejar de lado las dinámicas de concurso y enfocarse en restablecer los incentivos fiscales, mejorar la atención en cajas —donde se reportan esperas de más de una hora— y garantizar que el dinero de los impuestos se traduzca en servicios básicos funcionales para toda la población, sin distinciones ni sorteos.
