Punta de Mita es manchado por el caso Epstein
El escándalo de Jeffrey Epstein sigue siendo una “caja de Pandora” que, años después de su muerte en una celda de Manhattan, continúa arrojando sombras sobre los destinos más exclusivos del mundo. Tras su arresto en 2019 bajo cargos de tráfico sexual de menores, se reveló una red que involucraba a figuras de las más altas esferas políticas y empresariales, demostrando que su mapa de influencia era mucho más extenso de lo que se pensó originalmente.
Este escándalo posee una relevancia mundial crítica, ya que puso de manifiesto cómo la infraestructura de alto nivel, caracterizada por su lujo y privacidad extrema, puede ser utilizada de forma sistemática para camuflar actividades ilícitas bajo el lenguaje del confort y la exclusividad.
En este contexto regional, una reciente revelación de archivos hackeados sobre el caso, revela en minuciosa revisión de correos electrónicos, mensajes de texto y registros de vuelo una extensión de esta red de movimientos que vincula directamente a Epstein con el Occidente de México.
Dentro de estos documentos oficiales, el nombre de Puerto Vallarta es mencionado en 36 ocasiones, mientras que el exclusivo desarrollo de Punta Mita aparece documentado en 9 ocasiones. No se trata de menciones aisladas, sino de registros que documentan estancias, traslados y comunicaciones que sitúan a personas del entorno de Epstein en villas privadas y complejos turísticos de gran escala donde la discreción es el activo más valioso, encajando perfectamente con el perfil de operaciones que este grupo desplegaba alrededor del mundo.
Uno de los hallazgos más inquietantes dentro de la documentación logística es la discusión sobre la disponibilidad de una propiedad privada, resaltando de manera textual que la villa estaba “equipada con todo, desde cunas hasta sillas altas”. Si bien en un contexto de hospitalidad estándar esta frase podría interpretarse como una atención al cliente familiar, dentro del oscuro historial de Epstein, la mención adquiere un matiz profundamente alarmante para los analistas del caso.
Este tipo de detalles pone de manifiesto cómo los complejos cerrados y las villas de ultra lujo funcionan como registros de una logística diseñada para facilitar crímenes graves lejos del escrutinio público, aprovechando la infraestructura de alto nivel para blindar sus movimientos.
La presencia de Puerto Vallarta y Punta Mita en estos registros obliga a las instituciones a enfrentar la cruda realidad del tráfico de menores, un problema de gran magnitud que persiste en la región.
Pero llama la atención que, tras ser mencionada esta región en el caso de mayor explotación sexual infantil de la historia moderna, ninguna autoridad local o estatal se haya pronunciado al respecto.
