Retira SEMARNAT concesión de playa a Grupo Dine
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales anunció este 20 de julio la revocación de la concesión de Zona Federal Marítimo Terrestre que tenía Cantiles de Mita S.A. de C.V. (filial de Grupo DINE) en Playa Las Cocinas, después de acreditar incumplimientos y la ejecución de obras e instalaciones no autorizadas. Es una decisión relevante y representa un golpe jurídico para la empresa vinculada al desarrollo turístico; sin embargo, el comunicado federal evita responder la pregunta que ha sostenido meses de protestas: ¿será retirado el enorme muro de rocas construido sobre la playa?
La dependencia confirmó que la concesionaria incumplió las bases bajo las cuales recibió la posesión y aprovechamiento de esa franja costera. Con ello, la empresa pierde formalmente el derecho administrativo que le permitía ocupar la Zofemat en Playa Las Cocinas. No obstante, la revocación de una concesión no significa automáticamente la demolición o el retiro de las obras construidas, y la Semarnat no incluyó en su comunicado una orden expresa para sacar las piedras, recuperar los 20 metros de playa ni restituir inmediatamente el sitio a su condición anterior.
En lugar de anunciar el retiro del enrocamiento, la autoridad señaló que replanteará el proyecto mediante una “nueva ruta de acción” para atender las afectaciones ambientales, proteger los ecosistemas costeros y permitir el libre tránsito. También informó que evaluará el procedimiento de restauración que resulte “necesario y conveniente”, incluyendo recuperación de vegetación costera, rehabilitación del lugar y soluciones basadas en la naturaleza. Son expresiones amplias que todavía no establecen qué ocurrirá físicamente con el muro, cuándo comenzarán los trabajos, quién pagará la reparación ni cuánto espacio será devuelto a la playa.
El nuevo comunicado vuelve así a dejar una zona gris. La Semarnat sanciona administrativamente a Cantiles de Mita, reconoce que hubo obras no autorizadas y cancela su concesión, pero no precisa si la empresa estará obligada a retirar aquello que construyó irregularmente. Tampoco informa si la zona será entregada a otra instancia, quedará bajo administración federal, será concesionada nuevamente o permanecerá integrada de hecho al proyecto inmobiliario que continúa desarrollándose detrás del enrocamiento.
La ambigüedad cobra mayor importancia al compararse con la tarjeta informativa difundida el 8 de julio. En aquel documento, la propia dependencia sostuvo que el retiro total del enrocamiento “podría no ser la solución más viable” y planteó como alternativa conservar la estructura existente, condicionada a un programa de restauración ambiental, recuperación de vegetación nativa y garantía de acceso público. Doce días después, la concesión fue revocada, pero la nueva comunicación no corrige ni contradice expresamente esa posibilidad.
En otras palabras: la empresa perdió la concesión, pero hasta ahora las piedras permanecen en el mismo sitio. El hotel y las obras del desarrollo han seguido avanzando mientras pescadores, familias, surfistas y defensores de la playa continúan esperando una resolución material, no solamente administrativa. La cancelación del título es un paso importante, pero todavía no devuelve la arena, no restituye la franja costera y no elimina la barrera que originó el conflicto.
Integrantes de la comunidad han insistido en que la Batalla por Playa Las Cocinas no concluirá hasta que se retiren las rocas y se recuperen los 20 metros de Zofemat. Entre los ciudadanos que han seguido el caso existe cautela ante el nuevo anuncio: celebran que finalmente se reconozcan consecuencias para la empresa, pero advierten que la lucha no puede darse por terminada mientras el enrocamiento continúe ocupando el litoral.
El último comunicado de la Semarnat abre una nueva etapa, pero no ofrece todavía una solución definitiva. Ahora deberán conocerse la resolución administrativa completa, las obligaciones impuestas a Cantiles de Mita, el programa concreto de restauración, los plazos y la situación jurídica de las construcciones. La comunidad permanece atenta y prepara nuevas acciones para exigir que la revocación no termine convertida en otra declaración sin consecuencias visibles.
Porque retirar una concesión puede sonar contundente en un boletín oficial; recuperar una playa exige maquinaria, sanciones, fechas, responsables y decisiones claras. Hasta que eso ocurra, el capítulo más reciente de Playa Las Cocinas seguirá teniendo una contradicción difícil de ocultar: la empresa ya no tiene concesión, pero el muro que levantó continúa sobre la playa.
