Economía y Finanzas

REPORTE FINANCIERO DEL 5 DE NOVIEMBRE DEL 2026

El nearshoring avanza en México a la par que la rápida expansión de la Inteligencia Artificial está elevando exponencialmente la demanda de equipos de cómputo que México ensambla a partir de insumos que vienen de diversos países..

El peso mexicano recupera alrededor de 20 centavos en su tipo de cambio frente al dólar, en un contexto político y geopolítico que avizora cambios en la actuación económica y geopolítica estadounidense del gobierno estadounidense que muy probablemente experimentará cambios ante la debacle del partido de Trump en las elecciones intermedias en Estados Unidos.

Los movimientos oscilatorios del tipo de cambio peso-dólar ocurren en una franja entre 17 y 21 pesos por dólar, que fundamentalmente se dan por movimientos especulativos en el llamado Carry Trade, el mercado de divisas en el que los concurrentes suelen tomar préstamos a tasas bajas en divisas fuertes como el yen japonés y compran divisas de países emergentes, que pagan mayores tasas de interés a quienes compran sus bonos, como en el caso del peso mexicano que paga casi 10% anual.

Sin embargo, existe un respaldo indirecto del gobierno hacia el peso, por ejemplo a través de las mismas tasas elevadas de interés, además de mantener Reservas Internacionales de oro y divisas, sumamente elevadas (más de 250 mil millones de dólares), con un alto costo para las finanzas públicas (mantener reservas internacionales no productivas, pero necesarias para respaldar al peso), a la par que se pagan elevados intereses por la deuda gubernamental.

El peso mexicano se mantiene sobrevalorado en alrededor de 15% gracias a este conjunto de factores, incluyendo un superávit comercial con México, lo que representa mayor entrada de dólares hacia México.

El déficit de Estados Unidos en el comercio de productos con México creció a una tasa interanual de 26.1% de enero a septiembre de 2026, hasta alcanzar un récord de 184,019 millones de dólares, informó este miércoles la Oficina del Censo.

El saldo resultó de un aumento de 20.7% en las importaciones de Estados Unidos de productos mexicanos, a 481,586 millones de dólares, y un alza 17.6% de las exportaciones de productos estadounidenses a México, a 297,567 millones.