No hay señales de que Mirtha Villalvazo vaya a regresar en el 2027

En medio del caos y turbulencias que provocan ya los intercambios de guerra sucia en la ante sala de la competencia por la gubernatura de Nayarit, y las aspiraciones municipales que ya se cocinan en distintas localidades de la entidad, resuena con fuerza el eco dentro de un espacio que permanece vacío en este juego.
Nos referimos al caso de la ex alcaldesa Mirtha Villalvazo, cuyo regreso a la escena pública aún se ve poco probable para el proceso electoral entrante.
Y es que, tras las últimas resolucionesonesones judiciales que, en apariencia, han favorecido a la ex alcaldesa Mirtha “N”, el escenario político rumbo a 2027 en Bahía de Banderas sigue sin mostrar señales concretas de un eventual retorno suyo a la contienda política.
En meses recientes, dos hechos marcaron el curso del proceso legal que enfrenta: por un lado, el retiro de los sellos de aseguramiento en el inmueble de sus padres, medida que fue interpretada como un revés para la Fiscalía; por otro, la determinación judicial que le permite llevar su proceso en libertad con dos cargos que se le desestimaron, aunque continúa vinculada a proceso por un tercer presunto delito, y a la espera de una sentencia definitiva que determine su culpabilidad o inocencia.
Estos acontecimientos han sido leídos por algunos sectores como indicios de una eventual recomposición política. Sin embargo, en los hechos, no existe evidencia pública que apunte hacia una reorganización activa de su proyecto político.
Desde la óptica del análisis electoral, el silencio es un factor determinante. No se han observado movimientos en sus estructuras internas, reactivación de grupos territoriales, pronunciamientos estratégicos ni apariciones públicas con tono proselitista. Tampoco se ha documentado la reconstrucción de alianzas partidistas o sociales que anticipen una aspiración formal a la alcaldía en 2027. En política, la ausencia prolongada suele traducirse en pérdida de posicionamiento y de control narrativo, elementos clave en cualquier intento de retorno.
Aun cuando jurídicamente podría quedar en condiciones de participar en un proceso electoral —siempre que una eventual sentencia no la inhabilite— el contexto político local luce adverso. Llegar tarde a la carrera con un capital humano ya repartido entre varios actores, y sin habe hecho un posicionamiento previo, suena a fracaso total.

Además, aunquefuera liberada de toda culpa legal, hoy la cercanía de actores estratégicos del aparato de justicia estatal con figuras que en su momento fueron antagonistas políticos suyos, como el peso institucional de la fiscal Ludmila Heredía como amiga del gobernador Navarro Quintero, configuran un entorno complejamente adverso para cualquier intento de confrontación abierta.
En términos prácticos, cualquier actividad política que pudiera interpretarse como desafío directo a la estructura de poder vigente enfrentaría un alto nivel de escrutinio y presión institucional.
Además, el desgaste mediático y el prolongado proceso judicial han modificado la conversación pública. Aunque las resoluciones recientes han sido favorables en ciertos aspectos procesales, la narrativa dominante sigue anclada en la judicialización de su gestión pasada. La recuperación de capital político requeriría no solo absolución legal plena, sino una estrategia sólida de reposicionamiento, algo que hasta ahora no se observa.
Por el momento, la realidad es clara: no hay indicios verificables de que Mirtha “N” esté preparando un retorno electoral ni de que su nombre figure activamente en los cálculos de los principales actores rumbo a 2027, mucho menos en las boletas.
Su situación jurídica sigue abierta y su presencia política permanece en pausa. Cualquier escenario distinto dependerá, primero, del desenlace judicial definitivo y, después, de una eventual reactivación pública que hoy simplemente no existe.
Por el contrario, ya hay gente levantando discretamente la mano por la alcaldía de Bahía de Banderas, tanto a la sombra como a las espaldas del edil Héctor Santana, que por mucho que mediatice y pague encuestas a su favor, no tiene ni la reelección, ni mucho menos una candidatura a la gubernatura asegurada.
Lo que sí posee con certidumbre, es su lugar en el debate público, el nombre con las iniciales “H.S.” mismas que ha empleado su gobierno con eslóganes como “Hechos para Servir”, ha sustituido por completo al antigüo y degradado “Mujer Valiente” de “Mirtha Villalvazo”.
