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Puente Amado Nervo no tiene fecha de apertura

La paradoja ya es visible sobre el río Ameca: el nuevo Puente Amado Nervo está construido, pavimentado y prácticamente listo para recibir vehículos, pero continúa cerrado. Mientras miles de automovilistas siguen padeciendo diariamente la saturación de la carretera federal 200 para trasladarse entre Puerto Vallarta y Bahía de Banderas, todavía no existe una fecha oficial definitiva para poner en circulación la nueva conexión metropolitana.

La propia Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) declaró oficialmente concluida la construcción desde el pasado 7 de septiembre. El Gobierno Federal reportó una inversión final de 704 millones de pesos, 2 mil 790 empleos generados y una población beneficiada de 479 mil 471 habitantes. Sin embargo, concluir administrativamente la obra no ha significado abrirla al tránsito.

La infraestructura fue concebida precisamente para ofrecer una segunda alternativa entre Jalisco y Nayarit y descargar parte del tránsito que actualmente se concentra en los puentes sobre el río Ameca de la carretera 200. El proyecto completo supera los dos kilómetros: aproximadamente 800 metros corresponden al puente y 1,220 metros a sus accesos, con tres carriles por sentido en la estructura principal. La estimación oficial es que permitirá ahorrar hasta 25 minutos en determinados recorridos entre Riviera Nayarit y Puerto Vallarta.

Pero el problema está ahora en llegar y salir de esa enorme estructura.

Aunque la Federación considera concluido el puente, permanecen trabajos complementarios para integrar plenamente el nuevo corredor vial. Del lado de Puerto Vallarta continúa siendo particularmente importante la conexión mediante la antigua avenida Federación, ahora denominada avenida Amado Nervo, que debe conducir el tránsito hacia la carretera estatal 544 y posteriormente distribuirlo hacia Ixtapa, Las Juntas y el resto de la ciudad. Documentos municipales confirman el cambio de denominación de esa vialidad precisamente para homologarla con el nuevo puente.

Los propios datos técnicos muestran la importancia del lado jalisciense: de los 1,220 metros de accesos considerados originalmente en el proyecto, 856 metros corresponden a Jalisco y 364 a Nayarit. Además de terminar la incorporación inmediata, queda el desafío de que el tránsito que salga de seis carriles no termine encontrándose rápidamente con cuellos de botella en vialidades de menor capacidad.

Medios locales han documentado que siguen pendientes obras complementarias en ambos estados. En Puerto Vallarta se ha trabajado en la ampliación de la avenida Amado Nervo/Federación, mientras en Bahía de Banderas también se realizaron adecuaciones para conectar el puente con San Vicente y las poblaciones cercanas.

El resultado es frustrante para quienes observan desde hace semanas una infraestructura prácticamente terminada, pero bloqueada al tránsito. El puente existe, pero todavía no funciona como puente para los ciudadanos.

Incluso la expectativa de una apertura inmediata se ha ido diluyendo. Distintas versiones han manejado posibles fechas para su puesta en operación, pero hasta este 24 de septiembre no aparece una fecha oficial definitiva publicada por la SICT para abrirlo a la circulación. Reportes posteriores al anuncio de conclusión también señalan que la habilitación depende de terminar conexiones y de la coordinación entre autoridades.

La situación contrasta todavía más con la urgencia que justificó originalmente el proyecto. La SICT calculó que por esta nueva conexión podrían circular entre 20 mil y 21 mil vehículos diariamente, precisamente para disminuir la presión sobre la única ruta metropolitana que hoy concentra buena parte de los desplazamientos entre Puerto Vallarta y Bahía de Banderas.

Así, una obra esperada durante años quedó atrapada en su última y quizá más desesperante etapa: está construida, pero no abierta. Entre obras complementarias, coordinación de los gobiernos federal, de Jalisco, Nayarit y los municipios involucrados, así como los pendientes viales de sus accesos, la población continúa utilizando los viejos puentes del Ameca y soportando los congestionamientos de la carretera 200.

Después de una inversión de cientos de millones de pesos y de haber sido oficialmente declarada concluida, falta lo esencial: que el Puente Amado Nervo deje de ser una carretera vacía y finalmente pueda ser utilizado por quienes lo necesitan todos los días.