Festival del ostión: ¿homenaje a los productores o pasarela de políticos?
Este fin de semana, 4 y 5 de abril, las playas de Bucerías vuelven a llenarse de sabor y tradición con la edición 2026 del Festival Nacional del Ostión. Lo que nació como una celebración de la identidad de los buzos y pescadores de Bahía de Banderas, se ha consolidado hoy como uno de los eventos gastronómicos más importantes de la región, atrayendo a miles de turistas con la promesa de 10 mil ostiones y media tonelada de ceviche gratuito.
Sin embargo, tras el brillo de los protocolos y el corte del listón, el festival ha cargado históricamente con una sombra difícil de ignorar, la pasarela política.
Año tras año, somos testigos de un desfile interminable de actores locales y estatales que aprovechando el tumulto y el reflector, se presentan en la zona para “bañarse de pueblo”.
Resulta contradictorio ver a tantos funcionarios y aspirantes luciendo sus mejores guayaberas y sonrisas para la foto, cuando en el día a día, los ostionero siguen buceando en un mar de carencias.
Mientras los políticos se disputan el foco en el escenario principal, quienes realmente sostienen el festival, es decir, los hombres y mujeres que viven del mar, enfrentan una realidad muy distinta, falta de apoyos reales: (Equipamiento, infraestructura y seguridad social para los buzos siguen siendo asignaturas pendientes) Sustentabilidad en riesgo (El sector requiere de políticas públicas que garanticen la regeneración de los bancos de ostión, no solo promesas de campaña)
La invitación para los representantes populares en este 2026 es clara: que sean congruentes. No basta con asistir a la inauguración y posar con una concha en la mano; el sector pesquero de Bahía de Banderas, el municipio más joven y dinámico de Nayarit, necesita beneficios tangibles que mejoren su calidad de vida más allá de los dos días que dura el festejo.
Que generosos son nuestros representantes: están dispuestos a sacrificarse probando el mejor producto de la bahía, siempre y cuando haya una cámara cerca para registrar su “apoyo incondicional”.
Al final, el Festival del Ostión nos deja un sabor agridulce: el dulce sabor del marisco fresco y el amargo sabor de saber que, una vez que se recoja la última concha , los buzos volverán a estar solos. ¡Buen provecho, señores, que la campaña ya empezó y el ostión es afrodisíaco para el ego!
