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Gobernador Navarro Quintero es el peor evaluado del país

El gobernador de Nayarit, Miguel Ángel Navarro Quintero, enfrenta uno de los momentos de mayor desgaste político de su administración, luego de ubicarse como el mandatario estatal peor evaluado de México en el ranking nacional de aprobación correspondiente a mayo de 2026, elaborado por Demoscopia Digital.

De acuerdo con la medición publicada por la casa encuestadora, Navarro Quintero registró apenas 41.7 por ciento de aprobación, resultado que lo colocó en la posición 32 de 32 gobernadores evaluados, es decir, en el último lugar nacional.

El dato no solo representa una caída en la percepción ciudadana dentro de Nayarit, sino que también exhibe un rezago frente a otros mandatarios emanados de Morena, partido al que pertenece el gobernador nayarita. En la misma medición, varios gobernadores morenistas aparecen con niveles de aprobación superiores al 50, 60 e incluso cerca del 70 por ciento, mientras Navarro se mantiene hundido en el fondo de la tabla.

La comparación más marcada se observa frente a Evelyn Salgado, gobernadora de Guerrero, quien aparece en el primer lugar nacional con 69.7 por ciento de aprobación. Esto significa una diferencia de 28 puntos porcentuales respecto a Navarro Quintero.

También se ubican muy por encima de él otros perfiles de Morena como Mara Lezama, de Quintana Roo, con 68.3 por ciento; Julio Menchaca, de Hidalgo, con 67.5 por ciento; Delfina Gómez, del Estado de México, con 66.4 por ciento; y Rocío Nahle, de Veracruz, con 65.9 por ciento.

La distancia política es amplia. Frente a Mara Lezama, Navarro está 26.6 puntos abajo; frente a Julio Menchaca, 25.8 puntos; frente a Delfina Gómez, 24.7 puntos; y frente a Rocío Nahle, 24.2 puntos. En términos internos, el resultado lo coloca como uno de los perfiles más debilitados del movimiento guinda a nivel nacional.

Incluso en la parte media y baja del ranking, otros gobernadores de Morena mantienen mejores números. Clara Brugada, jefa de Gobierno de la Ciudad de México, aparece con 63.7 por ciento; Eduardo Ramírez, de Chiapas, con 56.3 por ciento; Javier May, de Tabasco, con 55.1 por ciento; Alejandro Armenta, de Puebla, con 54.8 por ciento; Margarita González, de Morelos, con 54.3 por ciento; Salomón Jara, de Oaxaca, con 54.2 por ciento; y Víctor Castro, de Baja California Sur, con 53.7 por ciento.

También superan a Navarro gobernadores morenistas con evaluaciones más moderadas, como Indira Vizcaíno, de Colima, con 52.1 por ciento; Layda Sansores, de Campeche, con 50.6 por ciento; y Alfredo Ramírez Bedolla, de Michoacán, con 50.2 por ciento.

De esta manera, la medición de mayo no solo deja a Miguel Ángel Navarro Quintero como el gobernador peor evaluado del país, sino también como el mandatario de Morena con el desempeño más bajo en aprobación ciudadana dentro de este ejercicio nacional.

El desplome resulta especialmente significativo porque ocurre después de un breve repunte en los primeros meses de 2026. Según el histórico mostrado por Demoscopia Digital, Navarro inició el año con 45.6 por ciento de aprobación en enero; bajó a 41.7 por ciento en febrero; logró recuperarse hasta 50.5 por ciento en marzo y se mantuvo en 49.6 por ciento en abril. Sin embargo, en mayo volvió a caer hasta 41.7 por ciento, perdiendo casi ocho puntos porcentuales respecto al mejor momento alcanzado apenas dos meses antes.

Aunque la encuesta no atribuye de manera directa las causas de la baja, el resultado coincide con el crecimiento de la polémica por el caso de Playa Las Cocinas, en Punta de Mita, municipio de Bahía de Banderas, uno de los conflictos sociales, ambientales y territoriales que más atención pública ha generado en Nayarit durante las últimas semanas.

El caso involucra señalamientos por una presunta afectación a la Zona Federal Marítimo Terrestre (ZOFEMAT), así como cuestionamientos sobre obras, restricciones, permisos y el papel de las autoridades frente al desarrollo inmobiliario en una zona costera de alto valor turístico y ambiental.

La inconformidad de habitantes, activistas y defensores del territorio ha escalado en medio de protestas, denuncias públicas y exigencias para garantizar el acceso libre a la playa. A la par, el conflicto ha puesto bajo observación la actuación del gobierno estatal, señalado por sectores ciudadanos de no intervenir con suficiente claridad, firmeza y sensibilidad en defensa del interés público.

La controversia también se agravó luego de que integrantes del movimiento ciudadano fueran objeto de investigaciones y procesos judiciales. De acuerdo con versiones difundidas públicamente, ocho personas enfrentarían carpetas de investigación y cuatro de ellas habrían sido detenidas durante el desarrollo del conflicto, situación que elevó las críticas por el trato institucional hacia manifestantes y defensores del territorio.

En ese escenario, el desgaste de Navarro Quintero parece responder no solo a una baja numérica en una encuesta, sino a una percepción acumulada de desconexión política. Playa Cocinas se ha convertido en un símbolo del malestar ciudadano frente al avance de intereses privados sobre espacios naturales y de uso público, pero también en una prueba de fuego para las autoridades estatales.

Para diversos sectores sociales, el gobierno de Nayarit no ha logrado enviar una señal contundente de protección al territorio ni de garantía plena del derecho ciudadano al acceso a las playas. Por el contrario, la falta de una salida clara, transparente y socialmente legítima ha permitido que el conflicto crezca y golpee directamente la imagen del mandatario.

La comparación con otros gobernadores de Morena vuelve más severa la lectura política. Mientras varias administraciones del mismo partido se mantienen con niveles de aprobación competitivos y en los primeros lugares del ranking nacional, Navarro Quintero aparece rezagado, aislado en la última posición y con una evaluación que lo coloca por debajo incluso de perfiles morenistas que también enfrentan escenarios complejos en sus estados.

El resultado representa un foco rojo para el gobierno de Nayarit. En una entidad donde los temas de playas, turismo, inversión inmobiliaria, medio ambiente y derechos comunitarios tienen alta sensibilidad social, el caso Playa Cocinas ha terminado por convertirse en una crisis de percepción pública.

La caída de Navarro no solo habla de una pérdida de aprobación, sino también de una pérdida de control político y narrativo frente a un conflicto que dejó de ser local para convertirse en un asunto de atención estatal y nacional.

Con 41.7 por ciento de aprobación, el último lugar nacional y el peor registro entre los gobernadores de Morena evaluados en la medición, Miguel Ángel Navarro Quintero llega a una etapa crítica de su administración. Su decadencia en popularidad refleja un desgaste acumulado, pero también una advertencia política: cuando los conflictos ambientales y sociales no se atienden con transparencia, legalidad y sensibilidad, terminan convirtiéndose en crisis de gobierno.