Pidió licencia Jasmin Bugarín a su cargo para ir por la gubernatura
La senadora Jasmín Bugarín dio el primer paso formal dentro de la carrera interna de la Cuarta Transformación por la gubernatura de Nayarit: solicitó licencia para separarse de su cargo en el Senado de la República, atendiendo el llamado de la dirigencia nacional de Morena para que quienes aspiren a participar en el proceso interno se aparten de sus responsabilidades públicas.
Con esta decisión, Bugarín se coloca como la primera de las llamadas “corcholatas” de la 4T en Nayarit en cumplir públicamente con la regla marcada por la presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, quien en días recientes sostuvo una reunión con los perfiles interesados en buscar la candidatura al gobierno estatal. El acuerdo fue claro: pedir licencia, cuidar la unidad interna y evitar que la contienda se convierta en una guerra abierta entre grupos.
La propia legisladora compartió en redes sociales que solicitó licencia para separarse del cargo de senadora, al señalar que esta decisión representa el inicio de una nueva etapa de servicio. En su mensaje, afirmó que seguirá entregando esfuerzo, experiencia y corazón a las causas de Nayarit, dejando ver que su movimiento no es una pausa política, sino el arranque de una ruta distinta rumbo al 2027.
El movimiento de Bugarín obliga ahora a mirar al resto de aspirantes. En la mesa de Morena aparecen también Geraldine Ponce, presidenta municipal de Tepic; Héctor Santana, alcalde de Bahía de Banderas; Pável Jarero, senador por Morena, y Elizabeth López Blanco, cuadro morenista con presencia en el proceso interno. Todos fueron ubicados dentro del grupo de perfiles que deberán sujetarse a las reglas nacionales si quieren participar en la definición de la candidatura.
El gesto político no es menor. Pedir licencia antes que los demás le permite a Bugarín mandar un mensaje de disciplina hacia la dirigencia nacional y, al mismo tiempo, presentarse como una aspirante que está dispuesta a jugar bajo las reglas fijadas por Morena. En una contienda donde los tiempos, los símbolos y las señales pesan, moverse primero también es una forma de marcar territorio.
La decisión llega, además, en medio de un ambiente interno cargado. Días antes, la senadora denunció públicamente una guerra sucia en su contra, al señalar que se habrían utilizado recursos públicos para atacarla desde el espectro digital. Sus señalamientos apuntaron a una estrategia de desgaste en redes sociales, páginas y publicaciones que buscarían minar su imagen justo cuando se calienta la sucesión nayarita.
Ese contexto vuelve más relevante el llamado de Morena a no agredirse. La dirigencia nacional no solo pidió licencias; también estableció un pacto de civilidad para evitar ataques, descalificaciones y confrontaciones entre aspirantes. El mensaje fue que la candidatura deberá procesarse sin fracturas, aunque en los hechos la disputa ya muestra tensiones, acusaciones y movimientos anticipados.
Bugarín llega a esta etapa como senadora del Partido Verde, fuerza aliada de Morena dentro del bloque de la 4T. Su presencia en la mesa confirma que la candidatura no será definida únicamente entre militantes morenistas, sino dentro de la alianza que integran Morena, PT y Verde. Ese detalle es clave porque abre la competencia a perfiles con estructuras distintas, respaldos territoriales diferentes y relaciones políticas propias.
La solicitud de licencia también abre una nueva fase de presión para los demás aspirantes. Si el acuerdo nacional marca que todos deben separarse de sus cargos antes del registro, los próximos días serán decisivos para saber quiénes cumplen, quiénes retrasan la decisión y quiénes intentan mantenerse en la competencia sin soltar del todo sus espacios de poder. En política, esos tiempos también comunican.
Por ahora, Jasmín Bugarín se adelantó. Lo hizo con una fotografía institucional, un documento en mano y un mensaje de continuidad hacia Nayarit. Pero detrás de esa imagen hay una lectura más profunda: la sucesión ya comenzó formalmente, la dirigencia nacional ya puso reglas y la guerra interna tendrá que contenerse si Morena quiere llegar unido al 2027.
La carrera por la gubernatura de Nayarit entra así en una etapa más seria. Ya no se trata solo de bardas, recorridos, encuestas o presencia en redes. Ahora empieza el momento de las definiciones formales: licencias, registros, mediciones internas y disciplina partidista. Bugarín fue la primera en dar el paso; los demás, si van en serio, tendrán que hacerlo en los próximos días.
