“CORCHOLATAS” DESOYEN A DIRIGENCIA NACIONAL Y SIGUE LA GUERRA SUCIA
La tensión interna en Morena Nayarit volvió a escalar en redes sociales, pese al llamado de unidad y respeto que hizo la presidenta nacional del partido, Ariadna Montiel Reyes, durante su reciente reunión con aspirantes a la gubernatura del estado. Aunque en ese encuentro se planteó un pacto de no agresión y se fijó como fecha clave el 22 de junio para que quienes busquen competir comiencen a definir su ruta política, los ataques no han parado.
En las últimas horas, la senadora Jazmín Bugarín publicó un mensaje en el que denunció una “intensa guerra sucia” en su contra, presuntamente financiada con recursos públicos. En su posicionamiento, acusó que en lugar de destinar dinero a servicios como calles, alumbrado y agua potable, sus adversarios estarían gastando en atacarla mediante señalamientos que calificó como falsos. El mensaje cerró con una advertencia política: “la decisión la tendrá el pueblo de Tepic y de todo Nayarit”.
El ambiente también se calentó alrededor del alcalde de Bahía de Banderas, Héctor Santana, luego de que una publicación de un medio de comunicación estatal, señalara que supuestamente estaría preparando su salida de Morena hacia Movimiento Ciudadano. Santana respondió desde su cuenta verificada con un comentario directo y cargado de lectura política: “Andan muy nerviosos, serenos morenos, ya no hallan cómo bajarnos. Síganle, nos dan más fama. Me saludas a tu jefa”.
La última frase, “me saludas a tu jefa”, no pasó desapercibida. Aunque Santana no mencionó nombres, el comentario fue entendido como una alusión indirecta a alguna de las mujeres que también figuran dentro de la disputa por la candidatura de Morena en Nayarit. En los hechos, el alcalde pareció sugerir que detrás de ese tipo de publicaciones habría intereses políticos de alguna aspirante o grupo interno que busca desgastarlo rumbo a la sucesión.
La guerra de señalamientos se ha extendido a través de medios digitales, páginas pautadas, perfiles anónimos o semianónimos, comentarios coordinados, montajes gráficos y supuestas portadas fabricadas. Los ataques se han dirigido principalmente contra los punteros visibles, entre ellas Geraldine Ponce, Héctor Santana y la propia Jazmín Bugarín, todos mencionados dentro del reacomodo político rumbo a la sucesión estatal.
El problema para Morena es que esta confrontación llega justo después de que Ariadna Montiel intentó poner orden. La presidenta nacional del partido fue enfática al pedir respeto, unidad y freno a los ataques internos, en una reunión donde se buscó contener el fuego amigo antes de que la precontienda termine por fracturar públicamente al movimiento.
Sin embargo, los hechos muestran otra cosa. Las llamadas “corcholatas” parecen haber escuchado el mensaje en la mesa, pero no necesariamente lo están acatando en el terreno político. La precontienda todavía no entra formalmente en su fase decisiva y ya muestra desgaste, acusaciones cruzadas, indirectas y una disputa que amenaza con dividir a Morena antes de que se defina quién encabezará la candidatura a la gubernatura de Nayarit.
De fondo, el riesgo para la Cuarta Transformación no es solo la competencia interna, sino el costo público de una guerra que podría cansar a la ciudadanía. Mientras los aspirantes se acusan, se defienden o responden con mensajes de doble sentido, temas como seguridad, agua, obra pública, servicios municipales y transparencia siguen esperando resultados. Por eso el llamado de Ariadna Montiel no fue menor: si Morena no logra contener a sus propios grupos, la sucesión de Nayarit podría llegar marcada más por la descalificación que por las propuestas.

