Pide PARTIDO VERDE encabezar la candidatura de Nayarit a la gubernatura en 2027
La disputa por las candidaturas de 2027 abrió un nuevo frente de tensión entre Morena y el Partido Verde Ecologista de México, luego de que trascendiera que el PVEM busca quedarse con cinco de las 17 candidaturas a gubernaturas que estarán en juego, entre ellas Nayarit, donde la figura de la senadora Jasmine Bugarín aparece como una de las apuestas centrales del grupo verde.
De acuerdo con información retomada por medios de comunicación nacionales en columnas de análisis, a partir de filtraciones, la exigencia del Verde no sería menor: mantener San Luis Potosí y competir por Nayarit, Chiapas, Veracruz y Tabasco.
Detrás de esa estrategia se ubicaría como operador a Jorge Emilio González Martínez, el llamado “Niño Verde”, quien habría planteado en reuniones privadas que, por el peso electoral del PVEM dentro de la coalición oficialista, al partido le corresponderían candidaturas propias a gobiernos estatales.
En el caso de Nayarit, el movimiento tiene lectura local inmediata. Mientras dentro de Morena se menciona al senador Pavel Jarero como uno de los perfiles con aspiraciones al gobierno estatal, y a Geraldine Ponce como la carta fuerte mujer del color guinda, el Verde estaría empujando para que esa posición sea entregada a Jasmine Bugarín, actual senadora y una de las figuras con mayor proyección del PVEM en la entidad.
El mensaje político es claro: el partido del tucán no quiere limitarse a acompañar a Morena en las boletas, sino reclamar espacios de primer nivel en la negociación nacional.
La postura ya generó incomodidad dentro de Morena. Senadores de la Cuarta Transformación han advertido que la asignación de candidaturas no debería resolverse por cuotas de poder, sino por la fuerza real de cada partido en cada estado. En ese tono se ubicó la respuesta del senador Saúl Monreal, quien, según la misma información difundida, habló de no permitir “chantajes” del verdadero mando del Partido Verde. Hipócrita se su parte, por supuesto, ya que él está haciendo casi lo mismo en Zacatecas, dónde amaga con irse de su partido si no le dan la candidatura.
El choque también exhibe un encono político que viene de semanas atrás. La relación entre Morena, PVEM y PT se habría tensado por diferencias legislativas recientes, particularmente por la negativa de sus aliados a respaldar una parte del paquete de la reforma electoral impulsado desde la presidenta Claudia Sheinbaum. Aunque los partidos han caminado juntos en elecciones clave, la cercanía al 2027 empieza a mostrar que la alianza no está libre de jaloneos internos.
Para Nayarit, la disputa coloca a Jasmine Bugarín en el centro de una negociación de alto impacto. Su eventual candidatura no dependería únicamente de encuestas locales o posicionamiento territorial, sino de una mesa nacional donde el Verde buscaría cobrar su respaldo legislativo, su estructura electoral y su papel como aliado indispensable de Morena. En otras palabras, Nayarit podría convertirse en una moneda de negociación dentro de un paquete más amplio que incluye otros cuatro estados.
El Partido Verde, según esta versión, no estaría pidiendo espacios secundarios: quiere gubernaturas. Y en esa lista Nayarit aparece como una prioridad política. La exigencia anticipa una discusión compleja para Morena, que deberá decidir si cede posiciones a sus aliados para mantener cohesionada la coalición o si defiende candidaturas propias en estados donde sus liderazgos internos ya se sienten con derecho a competir.
La tensión apenas comienza. Rumbo a 2027, Nayarit se perfila como uno de los escenarios donde se medirá hasta dónde llega la fuerza real del Partido Verde dentro de la 4T y hasta dónde Morena está dispuesto a negociar con sus aliados sin abrir una fractura mayor. En esa ecuación, el nombre de Jasmine Bugarín ya quedó colocado sobre la mesa.
