Continúan cambios de nombre a hoteles en Bahía de Banderas, ahora el RIU
La remodelación del antiguo Hotel RIU Jalisco, ahora relanzado como RIU Flamingos, Nuevo Nayarit, volvió a colocar en el centro del debate la estrategia de cambio de nombres en hoteles y desarrollos turísticos de Bahía de Banderas, una línea que ha sido impulsada desde el gobierno estatal de Miguel Ángel Navarro Quintero como parte del reposicionamiento de la marca Nayarit.
El complejo hotelero fue presentado tras una inversión anunciada de 120 millones de dólares, con mejoras en sus instalaciones y una nueva identidad comercial. En el acto de develación de placa, el gobernador destacó la confianza de la cadena RIU Hoteles & Resorts y celebró que el nombre de Nayarit sea incorporado a esta nueva etapa del hotel.
Sin embargo, el cambio no pasó inadvertido. El inmueble dejó atrás la denominación RIU Jalisco, pese a que durante años esa referencia sirvió para ubicar comercialmente al hotel dentro del corredor turístico vinculado a Puerto Vallarta. Ahora se promueve como RIU Flamingos, en alusión al condominio maestro Flamingos y su campo de golf, dentro de la zona antes conocida como Nuevo Vallarta y hoy impulsada oficialmente como Nuevo Nayarit.
La ironía es que el propio hotel todavía aparece en plataformas digitales como “Hotel RIU Flamingos (ex RIU Jalisco)”, lo que confirma que la referencia a Jalisco sigue teniendo peso para que turistas y usuarios ubiquen el destino. Es decir, aunque la nueva marca busca desprenderse de esa asociación, el mercado aún necesita mencionarla para no perder claridad geográfica.
Este caso se suma a otros hoteles y desarrollos de Bahía de Banderas que ya han modificado sus nombres o referencias comerciales a “recomendación” del gobierno estatal, dentro de una política orientada a fortalecer la identidad de Nayarit y reducir la presencia de denominaciones ligadas a Vallarta o Jalisco.
Las críticas fluyen en torno a que la dinámica económica de la región no funciona separada. Buena parte del turismo que llega a Nuevo Nayarit, Bucerías, La Cruz de Huanacaxtle y Punta de Mita entra por el Aeropuerto Internacional de Puerto Vallarta, en Jalisco. Además, fue el desarrollo histórico de Puerto Vallarta el que ayudó a detonar la expansión hotelera y residencial del otro lado del río Ameca a finales de los años ’80 y durante la década de los ’90.
Por ello, más que una simple actualización de marca, el cambio del RIU exhibe una política de nombres con carga simbólica. Nayarit busca consolidar identidad propia, pero lo hace en una región donde la economía, el turismo, los servicios y la movilidad operan de manera integrada.
En los hechos, el visitante no distingue fronteras políticas: aterriza en Vallarta, se hospeda en Bahía de Banderas y consume en ambos lados de la bahía. Por eso, la apuesta por borrar referencias a Jalisco puede fortalecer el discurso oficial, pero también corre el riesgo de ignorar una realidad evidente: el destino turístico funciona unido, aunque los gobiernos insistan en separarlo por nombre.
