Política

Desdeña Santana proceso interno de Morena por la municipal

El presidente municipal Héctor Santana García ha dejado en suspenso su eventual reelección en Bahía de Banderas, luego de que este domingo 18 de octubre concluyera el periodo de registro para aspirantes a la coordinación municipal de Morena sin que el alcalde hiciera pública alguna solicitud de inscripción, a diferencia de seis figuras políticas que sí mostraron sus documentos para participar en el proceso interno rumbo a las elecciones de 2027.

La situación ha despertado interrogantes sobre el futuro político del mandatario, particularmente después de que no consiguiera la coordinación estatal de Morena en Nayarit y sostuviera acercamientos políticos en la Ciudad de México, cuyo contenido y posibles acuerdos no han sido esclarecidos públicamente.

¿Qué le ofrecieron a Héctor Santana en la capital del país? ¿Se abordó su posible reelección? ¿Existe alguna negociación política para garantizarle una candidatura o simplemente decidió no participar en el procedimiento municipal?

Las preguntas adquieren relevancia porque el propio alcalde había dejado abierta la posibilidad de buscar un segundo periodo al frente del Ayuntamiento. En una entrevista expresó que, si el pueblo se lo pedía, se presentaría a la reelección, aunque posteriormente manifestó que no deseaba volver a participar en registros ni procesos internos y que dejaría las definiciones a Morena y a las encuestas.

Esta última postura introduce un elemento importante en la discusión: Santana no ha descartado continuar en el cargo, pero tampoco ha confirmado que esté dispuesto a someterse al mismo procedimiento de inscripción que siguieron otros aspirantes.

Mientras tanto, seis mujeres aparecieron públicamente en el escenario de las aspiraciones municipales: Carmina Regalado, Gwendolyne Vargas, Cecilia Molina, Daniela Sahagún, Karina Polanco,  y Lía Castro Díaz de León.

La composición refleja la diversidad de perfiles que buscan posicionarse dentro del movimiento, desde figuras con experiencia administrativa y representación institucional hasta participantes con presencia en la estructura política local y estatal.

Sin embargo, la ausencia de un registro público del alcalde introduce una diferencia respecto de las aspirantes que decidieron mostrar sus solicitudes y hacer visible su participación.

El escenario abre dos posibilidades principales: que Santana haya decidido mantenerse fuera de la contienda por la coordinación municipal o que contemple una vía distinta para obtener eventualmente la candidatura de Morena, con acuerdo directo en Ciudad de México y por tanto, las garantías suficientes para no realizar un proceso interno en Morena precio a los tiempos oficiales de la autoridad nacional y estatal electoral

Esta segunda hipótesis es la que genera mayores interrogantes sobre el funcionamiento del proceso interno. Si los aspirantes deben inscribirse, presentar documentación y someterse a los mecanismos establecidos por el partido, ¿podría el presidente municipal incorporarse posteriormente sin haber participado públicamente en esta etapa?

La pregunta también alcanza a las dirigencias de Morena, que tendrán que explicar cuáles serán las reglas definitivas para determinar sus candidaturas y si todos los interesados deberán cumplir los mismos requisitos.

En el ámbito político comienza a plantearse incluso la posibilidad de que el proceso de inscripción sea solamente una formalidad simbólica y que la decisión sobre la candidatura municipal pueda estar sujeta a acuerdos de mayor nivel. No obstante, hasta ahora no existe información pública suficiente para afirmar que Santana tenga asegurada la postulación o que la selección interna sea una simulación.

Lo que sí resulta evidente es que el alcalde mantiene una posición distinta frente al procedimiento. Mientras otras figuras decidieron competir abiertamente por la coordinación, él ha dejado su futuro electoral en manos de una eventual definición partidista, sin anunciar formalmente su incorporación a la contienda municipal.

El antecedente de su aspiración a la coordinación estatal añade otra dimensión. Después de no obtener esa posición, su continuidad política podría concentrarse nuevamente en Bahía de Banderas, municipio que gobierna y donde una eventual reelección representaría la posibilidad de prolongar su administración hasta 2030.

Pero también existe la posibilidad de que Santana haya decidido no buscar otro periodo y que Morena avance hacia la selección de una candidatura diferente, particularmente entre las mujeres que ya hicieron pública su intención de participar.

Por ello, el cierre de registros no solamente marcó el inicio de una nueva etapa para las aspirantes, sino que dejó pendiente una definición fundamental: conocer si el actual presidente municipal estará dentro o fuera de la competencia electoral.

La falta de una fotografía o documento público no constituye, por sí misma, prueba de que Santana no se haya registrado. Sin embargo, sus declaraciones sobre evitar nuevos procedimientos internos hacen necesario que el partido aclare si existe una inscripción formal y cuáles serían las condiciones de una eventual postulación.

También queda pendiente conocer qué conversaciones sostuvo en Ciudad de México después de quedar fuera de la coordinación estatal y si esas reuniones tuvieron alguna relación con su futuro electoral.

En Bahía de Banderas, el escenario político comienza a tomar forma con seis aspirantes que han mostrado sus cartas y un alcalde que, por ahora, mantiene las suyas reservadas.