Anuncios publicitarios en la 200 no podrán ser quitados
La publicidad instalada sobre la carretera federal 200, también identificada como el bulevar principal de la Riviera Nayarit, seguirá en pie. Aunque el Ayuntamiento de Bahía de Banderas había iniciado un procedimiento para retirar las vallas concesionadas a la empresa Publinaya, una suspensión concedida por un juez de Distrito en Nayarit frenó cualquier intento de desmontaje mientras se resuelve el fondo del juicio de amparo.
El caso no es menor: se trata de estructuras publicitarias que, para muchos habitantes y automovilistas, “siempre han estado ahí”, formando parte del paisaje urbano del ingreso y tránsito principal por Bahía de Banderas. La diferencia es que ahora, por mandato judicial provisional, el gobierno municipal no podrá quitarlas, aun cuando el Cabildo no ratificó la concesión y aun cuando existen señalamientos oficiales sobre incumplimientos de la empresa.
De acuerdo con la información difundida por el área jurídica municipal, la concesionaria promovió el amparo después de ser notificada, a inicios de enero de 2025, sobre el procedimiento de revocación impulsado por el XII Ayuntamiento. La autoridad jurisdiccional concedió una suspensión provisional para que la concesión se mantenga en las mismas condiciones, lo que en términos prácticos significa que la publicidad deberá permanecer en el bulevar hasta que el tribunal determine si la decisión municipal fue legalmente correcta.
Fuentes consultadas en la cúpula jurídica mercantil de Nayarit explicaron que este tipo de suspensiones no resuelven todavía quién tiene la razón de fondo, pero sí congelan el acto reclamado. Es decir, mientras el juicio esté en trámite, el Ayuntamiento no puede ejecutar medidas que alteren la situación existente, como retirar anuncios, cancelar de facto la operación o modificar las condiciones materiales de la concesión. La empresa, por ahora, logró conservar el terreno jurídico y físico que ya ocupaba.
El director jurídico municipal, Marcos Parra Becerra, señaló que la empresa fue notificada en tiempo y forma, pero recurrió al amparo, mecanismo que calificó como “muy protector” y que permitió mantener la concesión mientras se analiza si fue correcta o no la no ratificación aprobada por el Cabildo. Bajo esa lectura, el gobierno municipal queda obligado a esperar la resolución de fondo antes de proceder contra las estructuras.
El conflicto se agrava porque el Ayuntamiento acusa que la empresa no paga al municipio y que además incumple condiciones establecidas en la concesión. Entre los señalamientos se encuentran anuncios con dimensiones mayores a las autorizadas, proyección frontal hacia automovilistas, falta de malla ciclónica en el bulevar e incumplimiento en trabajos de jardinería que, según la versión oficial, formaban parte de las obligaciones adquiridas desde el contrato original.
La concesión fue otorgada desde mayo de 2013 con el argumento de mejorar la imagen urbana. Actualmente, según los datos difundidos, la empresa tendría más de 500 vallas publicitarias que abarcan miles de metros cuadrados. Además, se le ha señalado por expandirse hacia zonas como la avenida Emilio M. González, Mezcales y San Clemente de Lima, presuntamente colocando publicidad fuera del polígono originalmente concesionado.
El resultado inmediato es incómodo para el Ayuntamiento: las vallas permanecen sobre una de las vialidades más visibles y transitadas del municipio, sin que la administración pueda retirarlas por ahora. Para los ciudadanos, la saturación visual continuará sobre el corredor principal; para la empresa, el amparo representa una defensa temporal de su operación; y para el gobierno municipal, el caso queda atorado en tribunales, donde se definirá si la concesión debe seguir viva o si la revocación puede avanzar.
Mientras tanto, la carretera 200 seguirá mostrando la misma postal: anuncios que llevan años ocupando el bulevar, cuestionados por la autoridad municipal, defendidos por la concesionaria y ahora protegidos por una suspensión judicial que impide desmontarlos hasta nuevo aviso.
